Los misteriosos contorsionistas cupisnique

El contorsionista de Puémape. (Foto de la Colección del Museo de Arte de Lima). 



Para los arqueólogos encontrar una pieza interesante en un museo sin conocer su origen suele ser una experiencia contradictoria. Por un lado resulta un alivio saber que dicha pieza no se ha perdido en el mercado negro. Pero por otra parte resulta lamentable no saber de dónde procede, cómo estaba enterrada, junto a qué otros objetos, en qué nivel del suelo, etc. Eso es lo que se llama Contexto Arqueológico y es lo que otorga información sobre la pieza, para que sirvió, de qué época es, y qué nos puede decir sobre las personas que vivieron en la época en que se hizo


Con el Contorsionista de Puémape, un excepcional vaso cupisnique (1500-750 a.C. aproximadamente) sucedió un poco de cada caso.



La pieza  fue donada al Museo de Arte de Lima por coleccionistas privados, que dieron información sobre su probable procedencia. Los arqueólogos Carlos Elera y Pinilla Blenke realizaron una expedición de resctate en la zona de Puémape, en el departamento de Lambayeque en 1989, tratando de ubicar el lugar de donde procedía e identificando con alguna certeza una tumba donde habría sido encontrada, además de otras período cupisnique.

Hay que decir que la Cultura Cupisnique es una de la más interesantes y misteriosas del Antiguo Perú. Surge hacia el 1500 antes de Cristo en la costa de las regiones La Libetad y Lambayeque y podría ser el antecedente real de Chavín, que tiene diseños en su arte muy similares pero que aparentemente posterior, aunque éste sigue siendo un tema polémico. (Anteriormente se creía que Cupisnique era simplemente la versión costera de Chavín, pero hoy se sabe que fueron sociedades diferentes).

La pieza muestra a un hombre joven, cuya única prenda de vestir es un taparrabo, que se dobla sobre sí mismo y coloca sus pies sobre la cabeza. El rostro presenta tatuajes o pintura facial en torno a los ojos (algo que recuerda los ¨lagrimones¨ que serán usuales en las culturas de la costa nor central en el mismo período, como Sechín) y grabados incisos en la mano, los tobillos y el torso. Aparentemente era la ofrenda principal de una tumba de un personaje cupisnique.

Si se considera que la intención del artista fue hacer una representación realista hay que tomar en cuenta que existe una enfermedad (el síndrome de Marfán) que permite una gran flexibilidad en los tendones y que acaso sufría la persona representada.

Pero también podría tratarse de una mera representación simbólica y hay algunos rasgos que apuntan en esa dirección:

Para empezar el personaje lleva una serpiente en la mano izquierda (la otra mano está rota y no se ha conservado). Elera relaciona a la misma serpiente con la extrema contorsión del personaje. E incluso lo relaciona con los diseños hexagonales (que acaso evoquen las manchas repetidas sobre la piel de las serpientes) que están delineados en el pecho y abdomen del personaje. Ese grabado es el que se muestra en la segunda imagen que se ve aquí, que para mejor claridad se muestra en líneas blancas sobre fondo negro.

Sobre el pecho y abdomen del personaje está inciso un diseño típicamente cupisnique, con cabezas sonrientes, pupilas excéntricas y hexágonos. (Imagen procesada de un original que aparece en  ¨El complejo Cultural Cupisnique¨ de Carlos G. Elera)
Este es un diseño inciso típicamente cupisnique donde pueden apreciarse varias cabezas de perfil con la típica sonrisa, los labios prominentes y la pupila excéntrica (no en el centro sino en un lado del ojo). Algunas de las cabezas están insertas en hexágonos, otro rasgo clásico cupisnique y que quizá tenga relación con las manchas geométricas de las serpientes, como si el artista hubiera querido subrayar la vinculación con el animal que el personaje tiene en la mano.

Lo curioso es que este tipo de representaciones, de personas haciendo extrañas posiciones casi antinaturales sólo se han visto, en los andes centrales, en vasos cupisnique. Veamos este otro ejemplo:

Otro contorsionista cupisnique en poder del coleccionista David Bernstein, de menores dimensiones que el de Puémape. 

Esta pieza se exhibe en la web de un coleccionista extranjero. Es de menores dimensiones pero indudablemente cupisnique (el asa estribo triangular, el color y las características del rostro del personaje son rasgos clásicos de cupisnique) lo que confirma que este tipo de acrobacias no eran inusuales en el arte de esa época.

Lo curioso es que, en la misma época, aparecen también representaciones similares en otros lugares de América, con los que los cupisnique, supuestamente, no tenían contacto.

Veamos algunos ejemplos

El primero es una pieza de la cultura Tlatilco, de la meseta del Anahuác en México. Es del Período Pre Clásico mexicano, es decir, de la misma época que el vaso cupisnique y también tiene los pies sobre la cabeza.

Acróbata de Tlatilco, México (Foto: Wolfgang Sauber, para Wikimedia Commons)

La segunda  es una pieza del Museo Nacional de Quito . Es una vasija de la Cultura Chorrera, del formativo ecuatoriano. También de la misma época en que se desarrolló cupisnique.

Contorsionista de la cultura Chorrera, Ecuador, similar al segundo ejemplar cupisnique presentado  (Foto : senderosdelabyayala.blogspot.com) 

¿Son estas semejanzas indicios de algún tipo de contacto cultural entre los andes centrales (Perú), el formativo ecuatoriano y la edad pre clasica de Mexico? ¿Mera coincidencia?

Lo curioso es que las culturas que siguieron en cada uno de esos tres países dejaron de representar contorsionistas en su arte.

Entre el 500 y el 300 a.C. los cupisnique desaparecieron. La palabra no es una exageración. Las culturas que ocuparon los mismos territorios desde el 200 a.C. tuvieron estilos artísticos radicalmente diferentes, es decir, no parece que la cultura Salinar fuera una evolución de la gente de cupisnique. Su arquitectura es totalmente distinta, los templos dejan de existir, su cerámica es pobre y poco vistosa. De hecho algunos investigadores (como Krystof Makowski)  consideran que hubo algún tipo traumático de cambio político y social, como algúna invasión de pueblos foráneos. Sólo el asa estribo permaneció como una costumbre en la zona. Los contorsionistas no volverían a aparecer en el arte peruano en los siglos siguientes.

Recomendamos el estudio de Carlos Elera sobre el contorsionista y otras definiciones culturales de la cultura cupisnique en este link . El contorsionista de Puémape puede ser visitado en el Museo de Arte de Lima. Detalles en este link 


Pablo Chacón B. - 2014
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