El Tesoro de las Tejedoras de Huarmey


  • Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años en los Andes Centrales 
  • Está cambiando la percepción que se tenía sobre el Estado Wari, que dominó el Perú hace 1300 años

una de las piezas más interesantes halladas en el Mausoleo. El mango de esta cuchara de madera es una especie de felino volador, con brazos y piernas humanas. Los diseños sobre las alas recuerdan al arte tiahuanaco. Esta cuchara, como muchas otras (de madera, metal y hueso) que se exhiben en la muestra, no habría sido usada para comer con ella sino para medir pigmentos para textiles, a juzgar por los restos químicos que contenía. Foto Proyecto PIACH


Los viajeros lo llamaron el ¨Castillo de Huarmey¨ por sus altos muros derruidos y porque les recordaba vagamente a sus ¨similares¨ europeos. Erigido sobre una gran roca en el Cerro Campana, junto al pueblo de Huarmey (en la costa de la Región Ancash) parecía haber sido construido para la defensa militar en los lejanos tiempos precolombinos. Como era visible desde el mar, se hizo conocido después de la conquista española entre los viajeros que navegaban entre Panamá y Lima y aún entre aquellos europeos que nunca habían visitado el Perú. Lo que está claro es que pocos de esos navegantes se dieron el trabajo para descender a tierra y verlo de cerca y por eso fantasearon un poco con su apariencia real.




Una imagen idealizada del ¨Castillo de Huarmey¨ tal como apareció en una ilustración del libro del historiador danés Arnoldus Montanus en 1671. Se muestra vegetación exótica, un pueblo con una torre alta más allá del castillo (cuando el pueblo está entre el castillo y el mar) y un río caudaloso, muy distinto al que existe en la realidad.

La destrucción del ¨Castillo¨

Quienes sí lo vieron de cerca fueron los saqueadores. El Castillo fue furiosamente huaqueado a lo largo de los últimos siglos y hoy sólo es un montículo achaparrado sobre un promontorio rocoso, no quedando nada de la imponencia que, se dice, tuvo en el pasado.


Lo que queda de ¨El Castillo¨, desde el aire. Foto : Peru21
Durante el siglo XX se conocieron innumerables historias de saqueos de tumbas en la zona pero los arqueólogos siempre llegaron tarde a inspeccionarlos, encontrando (como en el caso de Julio César Tello) sólo destrucción y fragmentos de tejidos, muros destrozados y cerámica rota, todo mezclado en el mayor desorden con el desmonte de los paredes caídas, haciendo imposible saber qué era más antiguo o qué relación había entre un vestigio y otro. Algunos coleccionistas como Rafael Larco Hoyle y sobre todo Yoshitaro Amano consiguieron rescatar algunas de la piezas de Huarmey que se vendían en el mercado negro. A partir de esos restos notaron que era este un lugar muy diferente a las otras ¨huacas¨ de la costa norte peruana.  


Un textil de la colección del museo Larco, originario de la costa norte o norcentral y que algunos investigadores creen que procede de Huarmey. Larco Hoyle pensó que era moche tardío. Hoy sabemos que es Wari. Esta pieza está presente en la recién inaugurada exposición en el Museo de Arte de Lima sobre el Mausoleo de Huarmey. Foto: Catálogo del Museo Larco.


En líneas generales los fragmentos de arte encontrados ahí era de origen difuso: Algunos parecían mochicas (algo coherente con su ubicación: los moche brillaron en la costa norte y norcentral peruana entre los siglos I y VII de nuestra era) pero tenían rasgos wari (un poderoso Estado con capital en Ayacucho que dominó gran parte de los Andes Centrales entre el 700 y el 1000 d.C.). La ubicación geográfica del valle de Huarmey parecía ayudar a dilucidar la confusión: Siendo una vía natural de comunicación entre la costa y la sierra de Ancash era razonable creer que la aparente diversidad de estilos era lo lógico para una zona de intercambio comercial entre las culturas de la costa y de la sierra. Pero esas ideas han cambiado.

Los últimos descubrimientos

Kero de piedra blanca con cuatro caras talladas encontrada en el Castillo de Huarmey en 2013. Encontrar este tipo de vaso en la costa constituyó una gran sorpresa para los arqueólogos. Los keros se originaron en las culturas de la sierra sur (Pucará, Tianuanaco) y fueron difundidos por los wari por todo el Perú. Las perforaciones tienen restos de resinas donde alguna vez estuvieron adheridos otros materiales decorativos, que no se han conservado. En el interior de esta fantástica pieza se encontraron restos de almidones de maíz, por lo que se da por hecho que fue utilizado para beber chicha. Foto: Museo de Arte de Lima


 Las investigaciones realizadas por arqueólogos de la Universidad de Varsovia y la PUCP como parte del Proyecto de Investigación Arqueológica Castillo de Huarmey (PIACH) lograron para la arqueología, por primera vez, encontrar tumbas intactas en esta zona, entre 2010 y 2013. Los saqueadores no se habían dado cuenta que debajo de una especie de trono en el centro de la estructura había un sello de adobes trapezoides que protegía una serie de entierros más abajo.

Victor Sanjinéz Garcia
Infografía mostrando la estructura de la cámara funeraria, realizada para el diario El Comercio por Victor Sanjinéz Garcia en 2013.

Ese tipo de sello se ha encontrado en otros lugares del Perú. Por ejemplo en la capital Wari, en Ayacucho, aunque allá son de piedra y en Huarmey de adobe. Debajo de esta capa se encontró una mucho más gruesa (de un metro de espesor) de cascajo (piedra menuda, ripio) que fue lo que despistó a los huaqueros. Y debajo de esto un mausoleo con 63 cuerpos y abundantes objetos indudablemente wari.

Este hallazgo ha llevado a los arqueólogos a replantear muchas de las ideas que se tenían no sólo sobre la historia de la zona sino sobre la de todo el Antiguo Perú.

¿Qué es lo nuevo en este hallazgo?


El Mausoleo no es parte de una pirámide de adobe maciza con largas rampas (como estilaban los moche y otras culturas de la costa) sino de un edificio con cuartos y  compartimientos interiores, como las construcciones wari.

infografia de Victor Sanjinéz Garcia
Ubicación del mausoleo situado sobre el Castillo de Huarmey. Infografía realizada para el diario El Comercio por Victor Sanjinéz Garcia en 2013.

Fue un lugar de enterramiento donde los difuntos no se colocaban echados horizontalmente (como los moche)  sino sentados y envueltos en fardos funerarios (como los wari y nazca). Y los restos de insectos y reptiles encontrados dentro de estos fardos indican que las momias no fueron inmediatamente enterradas después de fallecidas (como hacían los moche y las culturas de la costa hasta entonces) sino que fueron colocadas en este lugar probablemente con las puertas abiertas durante mucho tiempo (acaso para rendirles culto), lo que no se parece en nada a las costumbres funerarias mochica pero que en cambio era común en las antiguas culturas serranas (que aprovechaban el frio y la sequedad para que los cuerpos se momifiquen naturalmente, proceso que no podía ocurrír con el clima de la costa). No sólo eso, la cerámica, si bien mantenía algunas de las técnicas usadas por los moche, tiene temas típicos de la zona de Ayacucho e incluso del lejano Tiahuanaco, que fue desde siempre la inspiración de la religión wari. Lo mismo puede decirse de las magníficas piezas textiles, de madera y de hueso que los arqueólogos encontraron.

Así, todo indica que quienes diseñaron y mandaron construir el Castillo de Huarmey no eran de la costa sino invasores, muy bien organizados de la sierra sur. Eso ha reforzado la creencia de que Wari fue un imperio militarizado y que llegó a enfrentarse alguna vez (y con éxito) a los moche. Hasta entonces se creía que el Estado Wari no había controlado de manera efectiva ningún valle de la costa norte, y que como máximo había influido en la religión costeña. Esa idea está en revisión y es objeto de gran debate.

Una aproximación de las zonas de influencia de los estados Wari (en anaranjado) y Tiahuanaco (en celeste) hacia el año 800 d.C., incluyendo los descubrimientos en Huarmey, que marcarían el ¨límite norte¨ comprobado del control político wari en la costa. Al norte de Huarmey la cultura moche, en decadencia, persistía mientras que más al norte surgía el reino de Lambayeque o Sicán. Por la sierra, en cambio, hay cierto consenso en que ciertas formas de poder político wari llegaron hasta Wiraqochapampa, en la zona de Huamachuco. Mapa elaborado para este artículo por Antiguoperu.com


¿Qué se encontró aquí?

El descubrimiento más importante tuvo lugar en 2013. Se trata de 63 entierros, incluyendo tres de alto rango, de mujeres con abundantes piezas de arte y joyería.
Caja de caña trenazada y decorada, tal como se halló en la tumba. Contenía una serie de implementos textiles. Esta pieza, limpia, se exhibe en la nueva exposición del MALI sobre Huarmey. Foto publicada en www.peru21.pe

Todas las mujeres estaban asociadas a implementos textiles, telares, herramientas de hilado y de teñido de fibras. Parece que el tejido era la actividad principal de las difuntas pero no parece que hubiera sido una simple ocupación artesanal, a juzgar por la riqueza de las piezas que las acompañaban.

Se sabe que al menos en tiempo de los incas (500 años después de Wari) los tejidos eran el material suntuario por excelencia y que los mejores eran elaborados por tejedoras especializadas que estaban al servicio de los templos y de la realeza... Sin embargo ningún artesano en tiempo de los incas, por más experto que fuera, fue enterrado con tanto lujo y menos aún en el principal edificio de una región, como ocurre en el caso de Huarmey. No se sabe si estas tejedoras provenían del mismo valle o si eran parte de la nobleza wari de Ayacucho ni tampoco las razones de su riqueza. Próximamente se realizarán estudios genéticos para dilucidar su procedencia.


La Exposición

Este hallazgo ha dado origen a una magnífica exposición, imprescindible para todos los interesados en el Antiguo Perú, que se acaba de abrir al público en el Museo de Arte de Lima. A continuación mostramos algunos ejemplos de las piezas en exhibición.



Dos piezas de cerámica que parecen idénticas, pero no lo son. Ambos personajes llevan un bastón en una mano y en la otra una concha spondylus, considerado sagrado por los antiguos andinos. La diferencia está en que el personaje de la izquierda apoya el spondylus contra su pecho y el de la derecha invierte la posición de la mano. Los arqueólogos interpretan esto dentro de la dualidad andina, un personaje está ofrendando el spondylus y el otro lo está recibiendo. Foto: rpp.com.pe

Un par de orejeras bimetálicas. Los discos son de oro y representan a un personaje alado, con un báculo en una mano y una serpiente saliendo de su nariz. Los tubos que se insertaban en los lóbulos agrandados de las orejas de quien las llevaba son de plata. Foto: National Geographic

Dos keros idénticos que representan una escena bélica. Por un lado guerreros con hachas (wari sin duda) y por el otro guerreros con lanzadardos o estólicas, arma habitual en las culturas de la costa. ¿Acaso representan la presunta guerra entre los wari y los moche? ¿O sólo un combate ritual entre pueblos distintos?  Ambas piezas fueron encontradas junto al fardo funerario del personaje principal del mausoleo. Foto: rpp.com.pe
Una orejera de madera con engastes de concha, oro y turquesa. Foto: Peru21.pe


Un personaje sentado sobre una balsa de totora. Debajo de esa escena aparece el diseño de un ser mitológico, que aparentemente nada hacia la balsa y de cuya boca sale una lengua que envuelve la embarcación. Foto tomada de la web del MALI

Uno de los muchos contenedores de madera miniatura encontrados en el Mausoleo. Estas piezas tienen una tapa interna que permite introducir algún tipo de sustancia en su interior.
Un tipo de cerámica que representa a un personaje. Se encontraron, como en los casos anteriores, dos piezas idénticas. En la parte posterior de la pieza (no visible aquí) el personaje exhibe una enorme caballera que llega hasta la altura de los pies (Foto: PIACH)


Sobre el lienzo blanco que puede verse en el centro de la imagen se van proyectando sucesivamente las imágenes de las distintas capas de la tumba. Este es un buen ejemplo del estupendo trabajo de museografía del staff del MALI. Foto: rpp.compe

La muestra además incluye quipus, utensilios y cajas textiles, abundantes tejidos (incluyendo piezas de otras colecciones y museos), piezas de oro y plata, reconstrucciones de la forma en que se llevaban algunas de las cientos de orejeras halladas, instrumentos musicales, cascos de caña tejida (de probable uso militar) y abundante material multmedia.

Datos sobre la exposición

La exposición está en el primer piso del Museo de Arte de Lima (MALI - Paseo Colón 125,) de martes domingo de 10 am a 8 pm. El costo de la entrada para adultos es de 6 soles. Hay cuadros explicativos junto a todas las piezas en castellano y en inglés. Durará hasta setiembre.

El Proyecto de Investigación Arqueológica Castillo de Huarmey (PIACH) está dirigido por Milosz Giersz (universidad de Varsovia) y Roberto Pimentel (Pontificia Universidad Católica del Perú), con la asesoría de Krzystof Makowski. La Curaduría de la muestra está a cargo de Cecilia Pardo, del MALI.



Pablo Chacón B.
antiguoperu.com



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