Las doradas narigueras de los Andes

Siempre me intrigaron los adornos nasales que fueron hallados en las sepulturas de los Señores de Sipán (unos gobernantes moche, cuyas tumbas fueron descubiertas en el norte del Perú entre 1987 y 1991). Pues bien, algunas de esas narigueras eran tan grandes que me parecía increíble que alguien pudiera usarlas sin se le desgarre la nariz . Claro que luego aprendí que no necesariamente todo lo que se colocaba en una tumba tenía una función "práctica" en el Antiguo Perú. 

Imbuidos de creencias que los investigadores todavia no alcanzan a comprender del todo, nuestros antepasados colocaban, junto a sus muertos, todo tipo de objetos. No solo las cosas que podían servirles en su "otra vida" (como ropa y comida, y hasta sus mascotas) o que estaban destinadas a mantener en su sitio las partes del cadáver (como soportes metálicos para que no se les abra la quijada o sogas para amarrar los cuerpos) sino, también, muchos otros objetos que tenían un alto valor simbólico y que, desde el punto de vista actual, no siempre resultan fáciles de comprender. Dicho de otro modo: No todas las prendas y accesorios de los Señores de Sipán fueron usadas en vida. Por más que nos hayamos comprado esa imagen (popularizada por las postales turísticas y los cursos escolares) en donde un gobernante mochica va por ahí destrozándose la espalda (y la nariz) con kilos y kilos de joyas encima.

 

Nariguera de oro, plata y turquesa, con partes articuladas, que representa a un personaje que porta, a su vez, otra nariguera. Este es uno de los accesorios nasales que se encontraron en la tumba del llamado Viejo Señor de Sipán (350 d.C.). La pieza se encuentra en el Museo Tumbas Reales de Sipán, Lambayeque, Perú.


Pero, así como hubo narigueras grandes, también las hubo de peso y tamaño estándar que no debieron resultar complicadas de llevar. De hecho, si nos guiamos por lo que se ve los dibujos que los moche hicieron sobre sus vasijas, parece claro que las narigueras que verdaderamente se usaban en la "vida diaria", eran las pequeñas. Pero, ¿cómo se las ponían? Y, ¿por qué lo hacían? En este pequeño artículo vamos a echar un vistazo al uso de las narigueras en el Antiguo Perú pero, también, para entenderlas mejor, en el resto del continente americano. Así que empecemos mirando a nuestros buenos vecinos...


El contexto continental

 
 
Entre la mayoría de pueblos antiguos de Mesoamérica, Centroamérica y los Andes del Norte, para colocar un accesorio en la nariz era necesario perforar el septum o cartílago que separa las dos fosas nasales. Luego se atravesaba por ahí una pieza que sostenía el adorno colgante. El material metálico preferido fue el oro y, en segundo término, la plata. Pero también se sabe de narigueras hechas con piedras preciosas y semi preciosas como la turquesa y el jade. Incluso conchas.

Uno de los testimonios más antiguos que tenemos sobre la colocación de narigueras es un documento mixteca (México) que relata, entre otras cosas, el ritual de perforación de la nariz de un famoso gobernante para poder usar narigueras. Parece que estos rituales eran todo un acontecimiento en la vida de los hombres de la clase dirigentes mixtecas. Claramente, un símbolo de rango.

 

Ritual de perforación de la nariz del noble Ocho Venado, tal como aparece en el documento conocido como Códice Nuttal. Cultura Mixteca (México).
 

La perforación nasal también fue común entre las culturas ecuatorianas. Las piezas escultóricas de la cerámica de la Cultura Jama-Coaque, por ejemplo, muestran a individuos de ambos sexos portando narigueras de perforación. Es curioso que no solo los chamanes y los personajes ricamente vestidos las llevaran puestas sino también individuos que desarrollan actividades de subsistencia, como cazadores. ¿Eso sugiere, acaso, que su uso no estaba reservado a las clases dominantes? Es posible. Pero esa podría ser una conclusión apresurada. En el caso de la imagen que vemos abajo, no sabemos si es el retrato de un arquetipo de persona ("un cazador") o se trata de un personaje específico ("con nombre y apellido") cuya historia personal podría explicar la modestia de su vestuario.

Cazador llevando un venado en la espalda. Nótese el vestuario sencillo y el uso de nariguera. La pieza pertenece a la colección del Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado de Quito, Ecuador.


Pero si nos guiamos por el testimonio de los cronistas del siglo 16, queda claro que, al norte del actual territorio peruano, se usaban narigueras de perforación en distintos grupos sociales. Por ejemplo, el cronista Pedro Cieza de León se refiere así a las mujeres que vió en 1537 en Anserma (Caldas, Colombia):

Tienen muchas mujeres las cuales para ser indias son hermosas y traen sus mantas de algodón galanas con muchas pinturas. Los hombres andan desnudos, y los principales y señores se cubren con una manta larga, y traen por la cintura maures como los demás. Las mujeres andan vestidas como digo, traen los cabellos muy peinados, y en los cuellos muy lindos collares de piezas ricas de oro, y en las orejas sus zarcillos, las ventanas de las narices se abren para poner unas como peloticas de oro fino, algunas de estas son pequeñas y otras mayores. (Crónica del Perú, Capítulo XVI)

Por su parte Guamán Poma de Ayala escribió que en la costa ecuatoriana... 

los Guancabilcas también traen zarcillos de oro y les cuelgan de las narices y de las barbas, todo de oro

Y el Inca Garcilaso de la Vega, cuando habla de las campañas del Inca Huayna Cápac por el norte del imperio, indica que este

pasó delante de Quitu y llegó a otra provincia llamada Quillacenca que quiere decir nariz de hierro [sic, quiso decir metal], porque se horadaban la ternilla que hay entre las ventanas de las narizes, y traían colgando sobre los labios un joyelito de cobre o de oro o de plata, como un zarcillo.

 

Nariguera de oro estilo yotoco (200-1300 d.C.), procedente del Valle del Cauca. La pieza es parte de la colección del Museo del Oro del Banco de la República, Bogotá, Colombia.

En el caso concreto de Colombia, que es quizá la región con narigueras que ha sido mejor estudiada en Sudamérica, la mayoría de los expertos distingue entre las de uso común y cotidiano (normalmente de oro y que se ajustan bien a las descripciones de Cieza) y otras que se han encontrado en las sepulturas que son muy elaboradas y que claramente no podían ser usadas a diario. Hay autores como la antropóloga Olga Parra que han llamado la atención sobre cómo la forma de estas narigueras imitan atributos animales (como la retracción de las comisuras de los labios de los felinos antes de atacar o la nariz achatada de los murciélagos, animales ambos muy importantes en las creencias de las culturas colombianas antiguas). Si a eso se suma que estos accesorios casi siempre poseen partes móviles (que al moverse y chocar entre sí, hacen distintos sonidos) es posible que fueran usados en eventos especiales (¿ceremonias religiosas?) en los que el portador se "transformaba" en otro yo. Es decir, funcionarían como máscaras rituales.

Las narigueras del norte peruano

A diferencia de los ejemplos que hemos visto, no tenemos testimonios coloniales tempranos sobre el uso de narigueras en el actual territorio peruano, quizá porque cuando llegaron los europeos, en tiempo de los incas, la costumbre se había perdido o ya se reservaba solo para los rituales funerarios (lo que explicaría que incluso los cronistas nacidos en Perú, como Guamán Poma, hablaran de ellas como una novedad de los pueblos al norte de Tumbes). En todo caso, la evidencia arqueológica de su uso anterior es contundente en la costa y sierra norte del país (lo que abre la posibilidad de cierta influencia desde Colombia y Ecuador).


Nariguera Vicús. Se exhibe en el Museo Metropolitano de Nueva York


Las más antiguas son de oro repujado con los diseños intrincados de estilo cupisnique (1500 - 500 a.C. ). Algunas proceden de tumbas lamentablemente saqueadas (por lo que no conocemos su contexto y es difícil estudiarlas). Pero en Kuntur Wasi (Cajamarca) Yoshi Onuki excavó arqueológicamente la sepultura de un individuo masculino que parece haber sido muy importante y que fue enterrado con narigueras de oro en el mismo estilo, de formas rectangualres.

De un período posterior son las narigueras que los ladrones de tumbas extrajeron de antiguos cementerios vicús en Piura. Entre ellas están las primeras narigueras semicirculares o en forma de media luna conocidas. Ese sería el diseño favorito de los moche.

 

Pero ninguna de estas narigueras tempranas requería la perforación de la nariz. Bastaba engancharlas en los cartílagos alares, a presión, y dejar que colgaran. El peso no era un problema en la mayoría de los casos pues se trata de piezas extremadamente delgadas  Se ha demostrado que algunas de las narigueras de la Dama de Cao pesaban solo entre 5 y 8 gramos

 

Un cangrejo de oro es flanqueado por dos camarones de plata para formar una de las 44 narigueras que se encontraron en el ajuar funerario de la Dama de Cao, en el Valle de Chicama (La Libertad, Perú). Cultura Moche (100 - 700 d.C.). Museo Cao.


Al menos para el caso mochica, los arqueólogos han tenido la satisfacción de poder desenterrar, en excavaciones científicas, una gran cantidad de narigueras (entre las cuales están las de las tumbas de Sipán, Úcupe, Dos Cabezas y las de la Dama de Cao). Todas pertenecían a personajes de poder y prestigio.

Esta prerrogativa parece confirmarse cuando observamos los dibujos de la cerámica moche, en donde los personajes que llevan narigueras suelen ocupar posiciones preeminentes o representar el rol "más afortunado" de cada escena. Por ejemplo, llevan narigueras los vencedores de los combates o los individuos que presiden las ceremonias, lo que parece confirmar que, al menos entre los moche, hubo una relación entre el uso de las narigueras y el poder. 

Un dato adicional que es muy importante: Todas las narigueras peruanas que hemos mencionado hasta este momento tenían la intención de cubrir la boca. Solo podemos especular sobre las causas de eso. Algunos creen que era importante mantener oculta la boca para que no se les viera hablar cuando daban órdenes o se dirigían a sus subordinados, para generar cierta ilusión de imperturbabilidad y diferenciarse del resto de las personas.

Faltaría explorar si la forma o los diseños de las narigueras moche tenían un significado distinto en cada caso. Luisa Vetter ha señalado algunas posibles relaciones entre la ropa y las narigueras. Por ejemplo, en algunas pinturas en cerámica moche, los guerreros que llevan narigueras cuadradas tenían escudos circulares y viceversa. ¿Serían las narigueras una forma de marcar rangos o la pertenencia a uno u otro grupo social? 

Las narigueras del sur

El caso de las narigueras en la cultura Nazca (100- 700 d.C.) es aún menos claro. Para empezar, a diferencia del caso mochica, no se han excavado arqueológicamente tumbas intactas de personajes que ostentaran un poder muy grande. La gran mayoría de narigueras nazca conocidas proceden de tumbas salvajamente destruidas por los saqueadores o bien no existen datos sobre la ubicación en la que estuvieron (y mucho menos de la época a la que pertenecían).

Nariguera Nazca de oro. Se exhibe en el Museo de Arte de Dallas.
 

Aún así resulta muy interesante la persistencia de un diseño más o menos estándar. Las narigueras de oro de los nazca no cubren la boca, como en el caso de las de los moche o los vicús. La dejan expuesta pero la rodean. De sus lados se proyectan radialmente varios apéndices rectos, que normalmente terminan en un extremo en el que se ha repujado el diseño de un rostro. Lo fascinante es que muchos de los personajes que aparecen en los diseños pintados en la cerámica nazca llevan estas mismas narigueras en el rostro. Personajes que han sido identificados como dioses o como sacerdotes, que suelen llevar cabezas humanas cortadas (en la mano o cosidas a la ropa) y un cuchillo o tumi. Eso apoyaría la hipótesis de que están relacionadas con personajes que ostentan no solo un poder civil sino también religioso. Pero, en todo caso, hay tan poco información sobre el tema (la mayoría basada en especulaciones e interpretaciones arriesgadas sobre la iconografía nazca) que es prematuro sacar conclusiones al respecto. 
El llamado "Ser enmascarado" o "Decapitador" es un personaje recurrente en los diseños pintados en la cerámica nazca. El diagrama muestra distintas formas en la que fue representado a los largo de la historia nazca (entre los años 100 y 800). En todos los casos, el personaje lleva una nariguera, similar a las que se han extraido de las sepulturas de esta cultura. DIagrama adaptado de Carmichael, 2016.


En cuanto a la forma en que eran colocadas, tampoco era necesaria la perforación de la nariz. Las piezas solían tener, en su parte central, un adelgazamiento de la lámina de oro que le permitía insertarse en los cartílagos alares . La parte superior de la pieza solía tener apéndices curvos que se posaban sobre el puente de la nariz. Con esos puntos de apoyo, la nariguera permanecía en su sitio.

 

Un detalle curioso es que las narigueras nazca, a diferencia de las norteñas, no suelen tener piezas adicionales al cuerpo principal que cuelguen y entrechoquen para hacer ruido. Es de suponer que no era importante que produzcan sonidos.

Las últimas narigueras peruanas

No todas las culturas peruanas usaron este tipo de artefactos. Hasta donde he podido averiguar, existen pocos datos sogre su existencia en los registros arqueológicos de la sierra central o sur. Y parece que desaparecen de la costa sur luego de la irrupción de los wari (600-900). La costumbre de llevar adornos nasales, en todo caso, permanece en la costa norte entre los herederos de los moche. 

Las narigueras lambayeque innovan no solo en el diseño  sino también en la forma de colocarse. 

Recreación del aspecto de un dignatario de la Cultura Lambayeque. Lo que lleva en la nariz son una serie de placas móviles que cuelgan de un alambre cuidadosamente insertado en las fosas nasales. Esta representación se encuentra en el Museo Nacional Sicán (Ferreñafe, Lambayeque), en donde se exhiben los restos de los gobernantes lambayeque de Batán Grande.


Para empezar, cubrir la boca parece haber dejado de ser importante. Lo que se cubre es la nariz, con parte móviles que seguramente chocaban entre sí y provocaban sonidos cuando el personaje andaba. Pero más interesante es la forma en que se colocaban. Tampoco en este caso se requiere perforar la nariz. Pero las narigueras incluyen un alambre curvado y liso que se introduce doblado por las fosas nasales y luego sale para apoyarse sobre el labio superior del portador (en donde suele haber otra pieza decorativa), como se grafica en la siguiente ilustración.

Aunque se han encontrado pocos ejemplares de este tipo, algunos investigadores han tratado de entender su uso de manera indirecta, observando los detalles que muestran las famosas máscaras funerarias de los lambayeque (esas de ojos alados y contornos cuadrados). Como se sabe, casi todo en esas piezas es relativamente plano, como si se tratara de un bajorrelieve. El rasgo más sobresaliente de ese plano, suele ser la nariz triangular. Y un rápido vistazo a las muchas máscaras lambayeque conocidas muestra que siempre cuelgan de esta nariz varios alambres con piezas colgantes. Si asumimos estas máscaras evocan lejanamente el aspecto de una persona viva, podemos hacernos una idea de la variedad de decoraciones nasales que usaron los miembros de la élite lambayeque. 

Máscara funeraria lambayeque, con múltiples adornos colgantes de la nariz. Museo Metropolitano de Nueva York.
 

Más cercanos al estilo moche, también se han documentado narigueras entre los chimú, la cultura que absorbió a los lambayeque alrededor de 1400, antes de ser, a su vez, conquistados por los incas. 

Narigueras hoy

Fuera del Perú, el uso de narigueras ha continuado entre algunos pueblos originarios del continente aunque son tradiciones en franco declive. En el pueblo Guna, que sobrevive a lo largo de la costa caribe del sur de Panamá y el extremo norte de Colombia, hay registros de que los varones llevaban anillos de oro en la nariz hasta finales del siglo 19. Hoy, solo sus mujeres mantienen la tradición. Entre ellas, la perforación de la nariz es una especie de bautizo. Se hace a los pocos meses del nacimiento de la niña en una ceremonia llamada Icco Inna. Con una aguja ensartada en un hilo (que a su vez está embadurnada con aceite de coco, que se usa como antiséptico) se hace el hueco y se coloca la primera nariguera que la niña llevará en su vida, en medio de una gran fiesta. Aunque la costumbre se está perdiendo, quizá este tipo de ceremonias nos pueda dar una lejana pista de lo que significaba usar adornos nasales en los pueblos americanos del pasado. 

 


Solo faltaría agregar que en este pequeño artículo hemos hecho un énfasis especial en las piezas de oro. Aunque lo parece, no es un capricho. Este metal, que tiene ciertas características antisépticas, es el más adecuado para invadir (ya sea mediante una perforación o solo mediante presión) una cavidad mucosa como la nariz. Y es, además, más maleable que otros metales. Por eso quizá fue tan común en los accesorios de culturas tan distintas como las que hemos mencionado. Pero eso nos puede dar también un cuadro falso de lo que ocurrió hace siglos. A diferencia del oro, otros metales como la plata y sobre todo el cobre, se deterioran mucho más rápido. Prueba de ello son algunas de las magníficas narigueras bimetálicas de los moche y los vicús, en donde la parte plateada, pese a los esfuerzos restauradores, tiende a volverse cada vez más oscura. Ni qué decir de las piezas de cobre que se desintegran con facilidad. Quizá las narigueras estos materiales fueron mucho más abundantes de lo que hoy creemos. Solo que no se conservaron bien. 

 

Pero también pudieron usarse otros materiales que se destruyen con mayor facilidad. Por eso quiero terminar este texto con la imagen de un chamán de la etnia cofán, de la Amazonia Ecuatoriana. Usa un adorno hecho de pluma atravesado en la nariz. ¿Cuántas piezas igual de frágiles se utilizaron en la antiguedad americana y fueron destruidas por el paso del tiempo? Posiblemente nunca lo sepamos.

 

Pablo Ignacio Chacón
www.antiguoperu.com

 

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