Anatomía del cuchimilco

Enterrar esculturas humanas fue una práctica habitual de los antiguos peruanos. Es posible que no sepamos exactamente por qué lo hacían. Lo que sí sabemos es que no hay nada "práctico" en enterrar objetos de arte para no usarlos. Es algo que solo puede estar relacionado con el mundo de las ideas o de las creencias (¿religión? ¿superstición? ¿juego ritual?) Ya en la época de Caral, cuando aún no se había inventado la cerámica,  los pobladores de Miraya, Áspero y Vichama clausuraban los edificios que no iban a usar más rellenándolos con tierra mezclada con toda clase de objetos. Entre estos, había imágenes humanas de barro crudo. Cuatro mil años después de eso, los incas enterraban estatuillas metálicas (envueltas en ropa miniatura) como parte de su rituales y sacrificios. Y entre ambos momentos de la historia, los moche, los nazca, los chimú, los lima y la mayoria de culturas arqueológicas, hicieron lo propio. Asi que los simpáticos cuchimilcos de la Cultura Chancay (1150-1500), enterrados en los valles de Chancay y Huaura, deben verse como parte de una muy vieja costumbre de los antiguos peruanos.

Un cuchimilco masculino, encontrado con parte del tejido que lo cubría. Pertenece a la colección del Museo Andrés del Castillo de Lima (Foto: Pablo Chacón)


A raíz de los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y de su mascota (Milco, un personaje creado por la diseñadora Andrea Medrano, que se inspiró en los cuchimilcos Chancay) estas figuras han cobrado popularidad. Se han realizado exposiciones reivindicativas del cuchimilco en varios museos y comunidades. Y en esta página queremos aprovechar el interés por el tema para resumir lo que los arqueólogos saben hasta el momento sobre estas pequeñas estatuas de arcilla, en un video en nuestro canal de Youtube y en este artículo.


Pero la popularidad no es algo necesariamente bueno para los objetos arqueológicos. En el caso de los cuchimilcos, fue casi una tragedia...


Objetos del deseo

En efecto, desde mediados del siglo pasado se puso de moda coleccionar vasijas chancay entre los vecinos y hacendados del Norte Chico y de las clases medias y altas de Lima. Y estas procedían, evidentemente, de la obra de los huaqueros en una zona comprendida entre los valles de Huaura, Chancay y Chillón, en la Región Lima. Las vasijas más populares eran de dos tipos: Por un lado  los cántaros con rostro humano (que los huaqueros llamaron "chinas") y las estatuillas de cerámica (que llamaron cuchimilcos). Estos últimos se volvieron muy demandados. Había algo en su aspecto rústico y tosco que contribuyó a su suerte. No eran obras de arte deslumbrantes (como podrían serlo, por ejemplo, un ceramio moche o nazca o wari) pero tampoco un "adorno" ordinario: Se pueden sostener sobre sus pies sin que se caigan, mientras exhiben sus genitales y abren los brazos, algo que para el gusto urbano del siglo veinte debió tener algo de irresistible desenfado. Como si insinuaran algo. Pero sus caras de caricatura, no parecen expresar ni deseo ni amistad. Son infantiles. Neutras. Y en esa curiosa combinación de erotismo e ingenuidad podría estar el origen de su magnetismo sobre el gusto moderno.

Izquierda: Estatuilla chancay con tres colores, probablemente procedente del Valle de Huaura (Colección del Museo Amano). Derecha: Estatuilla chancay de dos colores, probablemente del valle de Chancay (Museo Andrés del Castillo)


Pero a pesar de esos atributos, la modernidad ha tratado mal al cuchimilco. Han sido arrancados de los sitios en los que descansaban (tumbas que en su mayoría han sido destruidas a punta de barreta, pico y pala) para hacer dinero y engrosar colecciones en el Perú y en el extranjero. Y no hay nada más triste para un arqueólogo que una pieza antigua arrancada de su contexto. Cuando eso ocurre no se puede saber nad sobre sus orígenes. Cada cuchimilco saqueado es una oportunidad perdida para entender su historia. Ni siquiera todos han sido conservados adecuadamente. Si bien hay museos y coleccionistas que cuidan con esmero estas piezas, no es lo común. El que escribe estas líneas ha tenido la oportunidad de ver cuchimilcos auténticos en terrazas y jardines, como si estos personajes fueran una vulgar decoración para macetas llenas de plantas a la intemperie.

El nombre

¿Por qué se llaman así? El nombre "cuchimilco" es muy moderno y no tiene nada que ver con la forma (desconocida) en la que los llamaban los chancay. Se ha dicho que la palabreja podría ser de origen quechua... pero es poco probable. Es cierto que "cuchi" significa "cerdo" y que la abundancia de chancherías en Huaral (zona en donde hay muchas tumbas chancay huaqueadas) podría justificar el nombre, pero el sufijo "milco" no es quechua (ni aymara ni, por supuesto, castellano) por lo que esa hipótesis no tendría asidero. Como es un nombre reciente, tampoco cabe pensar en que la "palabra original" se fue deformando por el tiempo.

Un dato curioso es que en nahuátl, la lengua de los lejanos aztecas, cuchimilco suena demasiado a xochimilco, literalmente "lugar de flores". ¿mera coincidencia? El investigador Walter Tosso aventura que quizá este asunto oculte conexiones entre los huaqueros peruanos y mexicanos del siglo XX, cuando el tráfico ilegal de bienes culturales de ambos países era mucho más intenso que en la actualidad.

Cuchimilcos de la colección del Museo Amano (Foto: Pablo Chacón)


Los primeros cuchimilcos descubiertos

Las primeras noticias "modernas" de estos personajes están en los dibujos que hicieron los geólogos alemanes Alphons Stübel y Wilhelm Reiss a fines del siglo diecinueve. La historia de ese par de viajeros es fascinante: Solo estaban "de paso" por el Perú pero se quedaron tan impresionados por los "tesoros" antiguos que se habían encontrado en los arenales de Ancón que emprendieron las primeras excavaciones arqueológicas verdaderas (con métodos algo primitivos, pero más "serios" que cualquier excavación hecha hasta entonces) en la costa peruana. Hicieron muchísimas fotografías que sirvieron de bases a un trabajo meticuloso de ilustración: Una multitud de láminas a color en la que un equipo de dibujantes registraron los detalles más saltantes de cada momia, alhaja, tejido y cerámica que los alemanes extrajeron de las tumbas de la necrópolis de Ancón. Piezas que en su mayoría se encuentran hoy en los Museos de Berlín. Es importante mencionar que en esa época no existía ninguna ley de protección del patrimonio cultural en el Perú y que coleccionar bienes "exóticos" era una gran negocio en la Europa imperialista de la época.

Excavaciones en Ancón de Reiss y Stübel. Nótese los fardos fuinerarios ne medio de la arena y la momia siendo manipulada a la derecha. Aunque esta escena hoy parezca mas de huaqueo que de arqueología, lo cierto es que el trabajo de los alemanes fue meticuloso y bien documentado y aún hoy es útil para el conocmiento del pasado andino.

Aunque para ellos todo lo que encontraban era, simplemente, "antiguo" (en esa época no se conocía nada de la historia pre inca), sus excavaciones sacaron a la luz restos de diferentes culturas peruanas. Son deslumbrantes sus dibujos de las momias y textiles de lo que hoy llamamos Período Horizonte Medio (entre los años 600 y 1000, aproximadamente, cuando se desarrolló la cultura wari) pero también le dieron espacio a piezas del Intermedio Tardío, una etapa en que la Cultura Chancay se desarrolló en la zona. En una de sus láminas aparecen al menos tres cuchimilcos de inconfundible estilo chancay.

Esta es la lámina 91 del libro "La Necrópolis de Ancón" en donde Reiss y Stübel representan lo que ellos llamaron "juguetes" extraidos de los cementerios que escavaron. Al menos tres de las piezas (las de la parte superior) serían consideradas hoy cuchimilcos.


Cómo son

Salvo variaciones de tamaño y tonalidades, lo que caracteriza a los cuchimilcos es que son representaciones en cerámica de seres humanos con los brazos y la piernas extendidas, las palmas abiertas (en actitud de "abrazar"), ojos y boca pequeñas y pies suficientemente aptos par sostenter a la figura si se le colocaba sobre una superficie plana. Sus caras anchas recuerdan lejanamente a las máscaras de la cultura Lambayeque (aunque no tienen los "ojos alados" de estos ni sus adornos colgantes) y exhiben genitales nada disimulados.

La mayoría de los cuchimilcos hallados en los valles de Chancay y Chillón y la zona media del Valle de Huaura suelen usar dos colores (un tipo de crema ligeramente verdoso y un marrón grisáceo) . En los alrededores de Huacho, en cambio, se han encontrado piezas que agregan, además, el color ocre.  Justamente en esa zona es donde se han encontrado más cuchimilcos "vestidos". Pero la mayoría fue enterrado "sin ropa".



Los hay huecos y los hay macizos. En muchos casos presentan agujeros pequeños en la parte superior de la cabeza (en lo que vendría a ser el "gorro" o "tocado") que inicialmente se creía que servían para llevar adornos (como plumas) pero que también podrían tener un fin más práctico: Ayudar a la correcta oxigenación de la pieza durante sus proceso de cocción y evitar así que se quiebre en el horno.

Detalle del rostro de un cuchimilco que fue subastado en Europa hace unos años (y , por lo tanto, de paradero desconocido). La imagen es útil para notar algunos detalles, como los agujeros en el "gorro" y las líneas salientes hacia los lados que parten de los ojos.


Un producto masivo

Los cuchimilcos medianos y pequeños se hacían con molde. Los más grandes se hacían por partes separadas que luego se unían. El uso masivo de moldes y la gran cantidad de piezas conocidas habla de una producción intensiva, casi industrial, lo que sugiere una enorme demanda de las piezas. Eso podría explicar la forma "poco precisa" en la que la mayorpia de los cuchimilcos se pintaron. Su decoración está llena de motivos complejos (como si fueran tatuajes) en las manos y la cara de las estatuillas, pero no parece que a los artesanos chancay les preocupara que las líneas rectas queden verdaderamente rectas o que los motivos repetidos (curvas, grecas, aves, olas) sean iguales entre sí. Todo indica que hubo un proceso "rápido" a la hora de terminar las piezas. Ese "descuido" no se nota en otras culturas de la época (como la chimú) en la que también se hicieron piezas de cerámica en serie y a gran escala, pero con muy buenos acabados.

Puede que haya una razón para esto: Todos necesitaban cuchimilcos en la época de los chancay. Los arqueólogos han ido comprobando que los cuchimilcos no eran colocados solo en las tumbas de las clases sociales poderosas sino también en las del pueblo llano. Por ejemplo, en las excavaciones de Pieter Van Dalen en el cementerio de Sacachispas (cerca de Huando, en la margen izquierda del río Chancay) se han encontrado cuchimilcos en las tumbas de gente sencilla: Agricultores. Esto deja claro que, a pesar de que se ha comprobado que la sociedad chancay tenía fuertes diferencias sociales (tirando abajo, una vez más, el mito de la igualdad social en el Antiguo Perú), los cuchimilcos habrían sido un factor de identidad y cohesión. 

¿Y para qué servían?

Este es el asunto más difícil de descifrar. Lo ideal sería entender el sistema de creencias de la Sociedad Chancay, pero es un tema poco conocido. Los cronistas coloniales que anduvieron por la zona poco después de la conquista europea no registraron nada especialmente destacable sobre el mundo mágico religioso de los habitantes de los valles de Huaura y Chancay. Eso sí, todos coinciden en asombrarse por los "curiosos" rituales funerarios de los yungas  (que es como llamaron a los habitantes de la costa), especialmente los de la Costa Norte.

Se habla de entierros seguidos de suicidios, asesinatos consentidos o incluso sacrificios humanos contra los allegados al difunto para que así el muerto fuera sepultado junto con esos acompañantes. También destacan lo mucho que duraban los ritos funerarios. Pero son cosas que normalmente sucedían con las clases dirigentes y los individuos poderosos. Quizá en la costa central los cuchimilcos "representaban" o "reemplazaban" a esos "acompañantes" en el tránsito al mundo de los muertos.

Una tumba Chancay (con la momia en la parte central) encontrada en el sitiode Macatón, cerca de Huaral (Imagen: http://chancayarchaeology.com)


En general hay hipótesis para todos los gustos aunque ninguna ha podido ser hasta ahora comprobada. Walter Tosso, del Museo Amano, por ejemplo, considera que podrían representar a seres sobrenaturales del panteón de la Costa Central, dada la semejanza entre las cabezas de los cuchimilcos con esculturas de madera que parecen representar dioses y que habrían estado erigidas en sitios sagrados. 

Otros investigadores han sugerido una relación entre cuchimilcos y fertilidad (a raíz de lo destacados que aparecen los genitales en la mayoría de ellos). A primera vista parece contradictorio asociar la muerte con la sexualidad.... pero ya otras culturas del Antiguo Perú, como los moche hicieron representaciones artísticas de escenas sexuales de ultratumba, entre esqueletos y humanos. En cualquier caso, está claro que los cuchimilcos están relacionados con la muerte. Así como en tiempos modernos los occidentales colocan cruces cristianas en las lápidas de los cementerios, es posible que para los chancay colocar determinados elementos en una tumba (como un cuchimilco) haya sido un elemento "necesario" para el "correcto" entierro de cierto tipo de personas que había en todas las clases sociales.

¿Cómo podría resolverse el misterio?

Quizá con una muestra grande de tumbas excavadas (por arqueólogos, por supuesto) y una comparación adecuada entre aquellas que tienen cuchimilcos y aquellas que no. Así, mirando las características de cada entierro y de cada cuerpo y usando la estadística (anotando, por ejemplo, en qué casos coincidía el sexo del cuchimilco con el del cuerpo, en qué se diferencian de las tumbas que no tienen cuchimilcos, si hay diferencias sociales, étnicas, de edades, de ubicaciones entre unos y otros muchos etcéteras) podríamos aproximarnos mucho a lo que significan. Pero para que eso sea posible se requiere que los arqueólogos puedan trabajar en tumbas intactas. Y esa, lamentablemente, es una oportunidad poco común en una tierra como la nuestra, en la que, a pesar de que hay profesionales comprometidos y peruanos que cuidan su patrimonio, también hay huaqueros y destructores de nuestro pasado. Ojalá esa situación cambie pronto.



Un texto de Pablo Ignacio Chacón.
www.antiguoperu.com


Más información

  • Sobre el diseño de Milco, la mascota de los Juegos Panamericanos de Lima 2019, una entrevista de América TV con su diseñadora. Clic aquí
  • Entrevista al arqueólogo Walter Tosso sobre la exposición organizada en el Museo Amano de Lima. En ella comenta su hipótesis sobre la "conexión mexicana" de los huaqueros que habría dado origen al nombre.  Clic aquí.
  • Sobre excavaciones científicas en sitios Chancay del valle del mismo nombre, puede consultarse la web del arqueólogo Pieter Van Dalen. Clic aquí
  • Sitio web del Museo Amano
  • Sitio web del Museo Andrés del Castillo 
  • Página de facebook del Museo Municipal de Chancay
  • Página de facebook del Museo de Sitio de Ancón  

Publicaciones consultadas

  • James Davenport: "Cuchimilcos de Chancay: Análisis Estilístico y Proporciones de Elementos Químicos" Publicado en Revista del Museo de Arqueología de la Universidad Nacional José Faustino Sánchez CArrión (2012)
  • John A. Murro, Vicente Cortéz y José Hudtwalcker: "Resultados Preliminares del Proyecto Arqueológico de Rescate Puerto Chancay". Boletín de Arqueología PUCP Vol 1, 1997.
  • Pieter Van Dalen: "Sacachispa: un cementerio de agricultores de la cultura Chancay en Huando, Huaral ". Lima, 2017
  • Andrzej Krzanowski: "Sitios amurallados Chancay en la costa central del Perú". Universidad Jaguelónica. Cracovia (2016)
  • Kauffmann, Federico: historia y arte del Perú Antiguo (tomo 3). Lima, 2002.

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