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Mostrando entradas de enero, 2014

Muestran piezas precolombinas recuperadas en el exterior

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El día de hoy el Ministerio de Relaciones Exteriores mostró a la prensa alguna de las piezas de arte precolombina recuperadas recientemente del exterior. Aquí reseñamos algunas de ellas. 1) Una antiquísima muñeca de trapo tocando una quena multicolor. Esta muñeca en particular había sido adquirida por una persona de los EEUU en un sitio de venta de objetos por internet. Pero luego de percatarse que era un bien cultural precolombino, decidió devolverla al Perú. Pese a su aspecto la pieza no es un juguete sino una ofrenda funeraria, posiblemente relacionada con el individuo que fue enterrado junto con ella (¿acaso un músico?).

Seis Guardianes Desnudos

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Dos de los ídolos. Foto tomada del website del Servicio Nacional de Areas Naturales Protegidas del Perú. Escondida en la selva del Parque Nacional Río Abiseo hay una pared rocosa. Junto a ella hay cinco pequeñas torres de piedra que parecen amontonadas. Colgando de las cornisas de una de ellas hay seis hombrecitos de madera, desnudos, que "protegen " el lugar de los intrusos. A los macheteros que acompañaron  la primera expedición científica al lugar (1980) les pareció divertido que estos personajes tuvieran los genitales expuestos y los bautizaron con el nombre con el que la arqueología los conoce hasta el día de hoy: los Pinchudos.

El último curaca de Lima

Este artículo fue ampliado y actualizado en otra entrada de nuestro blog. Puedes acceder en el siguiente enlace (Clic para acceder): https://www.antiguoperu.com/2017/01/hace-exactamente-482-anos-el-curaca.html

Los gigantes de Conchucos

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Primer plano de una de las cabezas de piedra que se conserva en el Museo Nacional Chavín Ya habían pasado 10 años desde la derrota de la resistencia inca en el Cusco. El antiguo Tahuantinsuyo estaba en un lento proceso de transformación por parte de sus nuevos amos españoles, en plenas luchas intestinas, aunque la mayoría de los pueblos andinos conservaba sus hábitos y costumbres tradicionales. Para entonces el soldado Pedro Cieza de León (alistado en el ejército del "pacificador" Pedro de la Gasca), iba anotando todo lo que le parecía novedoso en cada pueblo por el que pasaba, mientras preguntaba a los naturales por aquello que no entendía. Quería entender cómo era el mundo antes de la caída del imperio. Mientras andaba por el ancho camino real que unía Huamachuco (La Libertad) con Hatun Xauxa (Jauja), pasó por el  Callejón de Conchucos (un valle encerrado entre montañas, en Ancash) y escribió lo siguiente: