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Mostrando entradas de marzo, 2021

Secuelas del saqueo

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  Hace unos días la policía del Cusco allanó una vivienda e incautó cajas que contenían miles de objetos precolombinos. Más allá de si hay o no un tema delictivo de por medio (pues uno de los detenidos asegura que todo es "legal"), quería comentar aquí, usando varias fotos del operativo, cómo el tráfico de bienes arqueológicos nos afecta a todos.   [Por cierto, la primera imagen es una dramatización. Les juro que ningún ídolo chimú ha sido lastimado para la elaboración de la serie de imágenes que aquí empieza ]    

El sol, el ushnu y la chicha

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 Si hoy por la mañana (primer día de otoño en el hemisferio sur) hubieras estado en lo alto de este ushnu habrías notado algo extraordinario en el momento de la salida del sol.  [Espera: ¿no sabes qué es un ushnu? Ah, pues... en resumen, es una plataforma elevada que los incas construían en las plazas importantes] El de la imagen es el ushnu de Huánuco Pampa, una llacta o centro administrativo inca compuesto de 3500 estructuras de piedra y que fue construido hace 5 siglos por orden de Túpac Yupanqui en la sierra central del Perú. Abajo, una imagen satelital del sitio.

El gato y el Señor

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Un hombre acaricia la cabeza de un felino, en una vasija moche modelada entre los años 100 y 700 en la costa norte del Perú. Si bien no hubo gatos domésticos en los Andes antiguos, sí es posible que se capturaran ejemplares silvestres para ser adoptados (¿como mascotas? ¿por algún tipo de tradición?). En el área mochica, entre los desiertos y la cordillera, uno podía encontrar ejemplares de gato andino (Leopardus jacobita), hoy en peligro de extinción) y al gato del desierto (Leopardus garleppi) que, por el tamaño y las manchas en el cuerpo, parece ser el que el alfarero quiso representar.

El solitario monstruo de Canuja

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Fue gracias a las indicaciones del guía asháninka Sharahuatonqui —que ya conocía el sitio, desconocido para el gran público— que Federico Kauffmann Doig llegó hasta una gran roca tallada en una pequeña colina en la cuenca del río Tambo en 1993. Desde entonces lo han llamado de muchas formas: Monolito del Toro. Tigre de piedra (como parece que lo conocían los locales) y Monstruo de Canuja (por sus rasgos indescifrables y el nombre de la quebrada cercana). El arqueólogo especuló que los antiguos habitantes de la zona vieron en la roca el perfil de una fiera en posición de acechar a su presa. Entonces decidieron "mejorar" esa impresión, tallando el rostro de un animal en uno de sus extremos. Allí está la dentadura, bien definida y simétrica rodeando el extremo de la roca. Los ojos, delineados, tienen hoyos en lo que serían las pupilas. Las fosas nasales son anchas, indudablemente animales. Y sobre el "lomo" hay múltiples tallados de otro tipo. Pero las huellas de eros

Sobre reinas y cazadoras

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La historia de las mujeres es la historia de media humanidad. Pero la forma en que la contamos parece ignorar esa proporción. No por falta de datos, sino porque nuestros prejuicios nos impiden, a veces, acercarnos a la realidad. El estudio del Antiguo Peru no es excepción. El cuerpo de la señora de Cao, gobernante moche del Bajo Valle de Chicama en el año 400 de nuestra era (Foto: Andina) Teniendo en cuenta la labor depredadora de los huaqueros, los arqueólogos han tenido la fortuna de encontrar intactos varios entierros de antiguos líderes andinos. Cuando en 1987 Walter Alva y su equipo hallaron a los 3 señores de Sipán , por ejemplo, nadie cuestionó el título de "Tumbas Reales", pues tanta opulencia bajo tierra (incluyendo acompañantes sacrificados) hablaba de un poder absoluto. No hubo dudas: eran reyes. Tampoco se cuestionó, en 1991, el carácter gobernante de los señores Lambayeque —también llenos de oro—. encontrados por Izumi Shimada en Batán Grande (y a cuyo personaje

El felino en el carbón

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 Los felinos no sonríen: elevan las comisuras de sus labios como gesto de advertencia. Quizá es por eso que los muros de los templos —de acceso restringido— del Periodo Formativo ostentan felinos "sonrientes" como emblemas. Pasa lo mismo con los pequeños objetos que fueron enterrados con los personajes importantes de la época. Como este vaso de piedra.    

El pato armado

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 En el arte moche abundan los guerreros (modelados o pintados). Casi siempre portan, en una mano, una porra de punta cónica. Y en el antebrazo opuesto, un escudo (cuadrado o circular). Se han hallado ejemplares reales de estas armas, con la misma apariencia y tamaño, lo que hace verosímil la intención "realista" de los artistas. Pero cuando la cabeza no es la de un guerrero sino la de un animal, estamos frente a algo muy distinto. ¿Serán disfraces o máscaras? No lo parece, pues la ropa y los accesorios en el arte mochica están bien delineados y normalmente son fáciles de diferenciar de los cuerpos orgánicos. Entonces, ¿qué son los zorros, venados o aves guerreras del arte moche? Lo fácil sería decir "ah, son dioses". Pero puede que el asunto sea más complejo... Normalmente no vemos a dos "animales-guerreros" de la misma especie combatiendo entre sí, sino contra seres híbridos distintos. ¿no será, entonces, que cada animal representa algo mucho más específi