El solitario monstruo de Canuja

Fue gracias a las indicaciones del guía asháninka Sharahuatonqui —que ya conocía el sitio, desconocido para el gran público— que Federico Kauffmann Doig llegó hasta una gran roca tallada en una pequeña colina en la cuenca del río Tambo en 1993. Desde entonces lo han llamado de muchas formas: Monolito del Toro. Tigre de piedra (como parece que lo conocían los locales) y Monstruo de Canuja (por sus rasgos indescifrables y el nombre de la quebrada cercana).

El arqueólogo especuló que los antiguos habitantes de la zona vieron en la roca el perfil de una fiera en posición de acechar a su presa. Entonces decidieron "mejorar" esa impresión, tallando el rostro de un animal en uno de sus extremos. Allí está la dentadura, bien definida y simétrica rodeando el extremo de la roca. Los ojos, delineados, tienen hoyos en lo que serían las pupilas. Las fosas nasales son anchas, indudablemente animales. Y sobre el "lomo" hay múltiples tallados de otro tipo. Pero las huellas de erosión son notorias. A simple vista se nota que no fue tallada recientemente. No se trata de una roca blanda (es andesita) y el castigo de siglos de lluvia es bien notorio. Pero ¿cuándo fue tallada exactamente? Es difícil de decir. La arqueología avanza lento en las zonas remotas. Y la quebrada de Canuja, lo es. Se llega aquí tras una caminata de una hora desde la desembocadura de un pequeño río en el gran Tambo, al suroeste de la ciudad de Atalaya.


Imagen de la Página de Facebook de Atalaya-Ucayali

 
Vista general de la roca y detalle del ¨rostro¨
 

Lo que hace más interesante a esta escultura es que es el único tallado figurativo (no abstracto) tridimensional que se conoce de las culturas de la selva central del Perú. En efecto, no existen testimonios parecidos en la historia de la antigua Amazonia peruana.

Pero no todo en la roca es inusual. De hecho en el lado izquierdo del ¨cuerpo¨ del animal se han elaborado una serie de dibujos (espirales, trazos sinuosos) que  son similares a los que aparecen otros petroglifos de la Amazonía, no solo en el Perú sino en Bolivia, Colombia y Venezuela. A este tipo de trazos, de significado desconocido, se les ha relacionado con símbolos mágico religiosos, acaso ideogramas con algún sentido concreto desconocido tanto para los actuales habitantes de la zona como para los investigadores. El lado derecho del "cuerpo" en cambio, nunca recibió atención de parte de los escultores.

Petroglifos sobre la roca. los trazos son similares a los que se conocen de otros petroglifos selváticos.  Foto tomada de satipounitedstates.wordpress.com
 
Es posible que sus talladores hayan retirado intencionalmente otras rocas del lugar para que  "el monstruo" luzca más imponente, pues si uno se coloca junto al monumento no puede divisar ninguna otra piedra. Pero en zonas cercanas se han encontrado al menos dos piedras con grabados abstractos similares. a los que exhibe el cuerpo del misterioso animal.

Una interpretación indica que debería considerarse la cabeza de manera independiente del resto del monolito y que más bien representaría una serpiente levantando la cabeza. Según esta versión la parte inferior de la roca estuvo cubierta mientras fue "usada" por el pueblo que la talló. En tal caso, lo que parecen ser las "patas" del supuesto animal no habrían sido visibles en la antigüedad. 

¿Culto al agua?

Sobre lo que vendría a ser el "lomo" de la bestia existe una pequeña concavidad que para Kauffmann podría haber servido para algún tipo de ceremonia mágico religiosa relacionada con la lluvia, debido a que esta se empoza ahí. En todo caso eso podría sugerir que la roca fue honrada como una fuente de agua, elemento que en las religiones ancestrales de la selva peruana está representado por la serpiente, que acaso es el animal que quisieron tallar. Sin embargo estas son sólo especulaciones.  


Detalle de la piedra durante el registro arqueológico realizado por la expedición de Kauffmann en 1993. La pieza aún no estaba completamente desenterrada. Imagen tomada de Kauffman, Federico. Historia y arte del Perú Antiguo. Peisa: Lima, 2002






Sin rastros de sus escultores


Los saqueadores han asolado los alrededores por lo que no se ha encontrado hasta el momento restos culturales que permitan conocer la época en la que fue tallada ni reconstruir su misteriosa historia. Hay que decir, además, que la arqueología en las zonas lluviosas de la selva peruana es muy difícil porque prácticamente todos los materiales orgánicos, salvo la cerámica, se desintegran en pocos años sin dejar restos. 

 
Pero, ¿existen elementos que podrían ayudarnos a resolver el misterio? Kauffman cree que la escultura fue elaborada por una desconocida cultura selvática que no ha sido estudiada arqueológicamente aunque no se atreve a proponer fechas precisamente por falta de evidencias. En todo caso  afirma que no estaría relacionada con la cultura de los actuales asháninkas, la etnia nativa predominante de la región. Otros investigadores han ido más lejos (acaso demasiado) al vincularla con el arte de la sierra norte (Chavín, Kotosh), apoyándose para ello en una supuesta semejanza entre este tallado y el arte en piedra de las culturas del Formativo Medio (1200 a.C. - 600 a.C.). 

Hay que considerar de todos modos las enormes distancias y diferencias culturales entre los antiguos habitantes de la sierra y la selva alta. Si bien algunas zonas de la selva central tuvieron intercambios comerciales con las culturas de la sierra, la Quebrada de Canuja está muy lejos de ellas. Por otra parte las pocas tumbas antiguas encontradas en el bajo Río Tambo exhiben patrones eminentemente selváticos (por ejemplo, entierros  en urnas de cerámica) aunque no necesariamente existe otra relación entre éstas y la escultura de la que hablamos, más allá de la relativa vecindad. Finalmente los diseños de los petroglifos son, como ya dijimos, similares a otros encontrados en la selva alta de Satipo e incluso en la selva de Madre de Dios, por lo que su origen selvático estaría confirmado... pero , ¿qué hay de la cabeza? ¿La cabeza y los diseños de los petroglifos fueron hechos en la misma época y por los mismos escultores? ¿O una es anterior a la otra? ¿Y si no son contemporáneos, quién hizo la cabeza?      
 
Quizá [aquí acaba la parte informativa y empieza la especulación] pudiera existir alguna relación con la quebrada de Canuja en sí. No es está formada por un flujo de agua convencional. Sus aguas provienen de un manantial subterráneo a diferencia de los demás ríos de la zona. Y, cuando empieza la epoca seca., sus aguas forman pozas de color turquesa. ¿Acaso esas cualidades hicieron que la zona fuera "especial" para sus antiguos habitantes? ¿Quizá era huaca, sitio sagrado? Y si fuera el caso, ¿explicaría eso que hayan tallado la piedra de una manra igualmente singular? Hasta donde he podido averiguar, no se han registrado datos que permitan establecer un vínculo entre quebrada y piedra en los mitos y relatos tradicionales de las comunidades asháninkas de la región. Así que tendrá que ser la arqueología (y no la imaginación de los entusiastas) lo que resuelva, ojalá, el enigma.

Riesgos y desgaste

La erosión natural (producto de la extrema humedad de esta región) está degradando poco a poco a los tallados, un problema que podría agravarse debido a la inclusión del lugar en las rutas turísticas locales. Si bien el turismo en esta poco habitada región es de pequeña escala  es necesario que se tomen las acciones necesarias para educar a los potenciales visitantes en el cuidado de los restos, más aún si se las agencias locales promocionan sus servicios... con imágenes como ésta:
 
 
 






Otros Datos : 


- La piedra es un bloque de andesita. tiene 4.8 m. de largo 2.9 m. de alto y 3 m. de ancho.
- El tallado se realizó con el método de percusión y abrasión, con herramientas de piedra. No fue necesario el uso de herramientas metálicas.
- Existen expediciones de turismo de aventura que van al lugar desde la localidad de Atalaya que combinan un tramo navegando por el Río Tambo y luego una caminata de 40 minutos

Fuentes:

 
Ginés, Henry: Inventario turístico de l provincia de Satipo. Municipalidad de Satipo, 2010.
 
Kauffmann Doig, Federico: Historia y arte del Perú Antiguo (Tomo 6). Ediciones PEISA, 2002.

Puede encontrar más información aquí en: http://www.munisatipo.gob.pe/transparencia/archivos/inv_tur.pdf



Pablo Ignacio Chacón 
La primera versión de este artículo data de 2015 y ha sido actualizado en marzo de 2021 




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