Nuevas evidencias sobre los geoglifos de Chincha


Una reciente publicación ha dado cuenta de un estudio realizado (por arqueólogos peruanos y norteamericanos) sobre unos geoglifos en el Valle de Chincha. La prensa internacional le ha dado cierta cobertura al tema, en parte porque lo han podido destacar con titulares como "descubren geoglifos más antiguos que las líneas de Nazca". Lo cierto es que hace muchos años que se conocen varios ejemplos de geoglifos que son más antiguos aún (de hecho ya hablamos de ese tema aquí). Pero el resultado de las investigaciones en Chincha resulta sumamente interesante por otros motivos. Si bien a primera vista estas "Líneas de Chincha" no ofrecen la espectacularidad de los más famosos de Nazca o Palpa, sí que nos dan respuestas nuevas sobre el uso que tuvieron los geoglifos en el Antiguo Perú

En primer plano puede verse una serie de piedras oscuras que forman parte de los dibujos de Chincha. Al fondo puede verse una de las rectas formadas por ese mismo material que se extiende por varios cientos de metros. Al medio de la imagen las huellas de los vehículos modernos, el principal peligro para estos testimonios antiguos. (foto Charles Stanish)

Se trata de 71 líneas rectas, muchas de ellas de varios cientos de metros, realizadas con piedras y que están rodeadas de otras 353 marcas como mojones, círculos y otras figuras geométricas sencillas.



El asunto más problemático en la investigación de los geoglifos (figuras realizadas sobre el suelo, normalmente de grandes dimensiones) suele ser responder a la pregunta ¿Cuándo fueron hechos?. Como se trata de piedras y otros materiales inorgánicos, las técnicas de datación más confiables (como el carbono 14) no puede ser utilizadas y el fechado se obtiene de manera indirecta, relacionándolos por ejemplo con su semejanza con piezas de arte antiguo. En el caso de los Geoglifos de Palpa, por ejemplo, la semejanza entre las figuras representadas en el arte Paracas (700-200 a.C) con los dibujos representados en el desierto (que además estaba en la zona en la que esta cultura se desarrolló) fue esencial para determinar su antigüedad.

Mapa con la ubicación de los campos de geoglifos mencionados en este texto. (antiguoperu.com)


Pero en el caso de Chincha... ¿con qué podemos comparar unas simples líneas rectas? Para empezar se ha hecho excavaciones en los contornos de las líneas, pudiéndose determinar a qué estrato del terreno pertenecen. Lo interesante es que habrían sido hechos en la misma época que las estructuras simples que se encuentran cerca de ellas. Pero,   ¿Tienen relación entre sí?. Esa es  la parte más interesante. Los autores del estudio lo explican con dos gráficos que reproducimos aquí:

Tomado de Stanish, Tantaleán y otros: "A 2,300-year-old architectural and astronomical complex in the Chincha Valley, Peru". PNAS, 2014

En el gráfico superior se pueden ver un croquis detallado de las líneas investigadas. Los óvalos grises que aparecen en la parte izquierda de la imagen son estructuras (arquitectura sencilla) que han sido excavadas y que, en líneas generales, datan de los últimos siglos de desarrollo de la Cultura Paracas (desde el 400 al 200 antes de Cristo). Ahora veamos el siguiente gráfico

Tomado de Stanish, Tantaleán y otros: "A 2,300-year-old architectural and astronomical complex in the Chincha Valley, Peru". PNAS, 2014



Lo que se ha hecho aquí es, simplemente, prolongar los trazos anteriores. Y queda completamente claro que en la inmensa mayoría de los casos las líneas convergen en las estructuras Paracas, estableciendo una relación.

Pero lo que finalmente ha dado completa seguridad a los arqueólogos sobre la relación entre las líneas y las estructuras es que dos de ellas, en forma de "U" están perfectamente orientadas con la puesta del sol del solsticio de invierno (21 de junio), fecha importante en los calendarios andinos. Y dos líneas que parten de esa estructura flanquean el sol de la manera en que se muestra en la foto siguiente (el círculo rojo marca el lugar donde el sol se pone el 21 de junio)

Foto: Charles Stanish


La primera conclusión es que las líneas y las estructuras son contemporáneas. Como éstas últimas si poseían materiales orgánicos ha sido fácil datarlas: Fueron hechas entre el 200 y el 400 a.C. con toda seguridad por los Paracas, pueblo que entonces habitó la región. Son geoglifos contemporáneos con los más vistosos geoglifos de Palpa y más antiguos que los de Nazca. 

La segunda conclusión es que tanto las líneas como las estructuras están relacionadas con fechas importantes en el calendario andino. Las excavaciones en las estructuras han revelado restos orgánicos que incluyen maíz y ocupaciones frecuentes. Es posible que fueran lugares de encuentro para algún tipo de eventos relacionados con las líneas en fechas determinadas. El hecho de estar en una zona de desierto "improductiva" facilita de hecho su uso como un punto de encuentro pacífico entre personas de comunidades de zonas distintas, un rasgo que comparte con las líneas de Nazca y Palpa.  


Las marcas rojas muestran el punto exacto de la puesta del sol el 21 de junio, aunque la foto de crepúsculo es de fechas anteriores. Foto: Charles Stanish

Todo esto podría ser la primera confirmación de lo que los arqueólogos han estado sospechando en los últimos 20 años sobre los campos de geoglifos centro y sur medio del Perú. Que eran lugares donde se realizaban eventos (ceremonias con seguridad) periódicas donde participaban grandes grupos de personas, que éstas no eran permanentes (sino eventuales) y que constituían una costumbre que se extendió a lo largo de muchos siglos (una misma zona del desierto podía ser usada durante generaciones para recibir diferentes grupos; de hecho en Nazca y Palpa son frecuentes líneas "nuevas" dibujadas sobre otras más antiguas. y su uso se extendió, por lo menos, hasta fines del período wari, en el 1000 d.C.). Ello es consistente con lo que la antropología ha encontrado (evidencias de antiguas ceremonias que consistían en caminar en fila india sobre líneas en el suelo, tanto en Bolivia como en el norte de Chile) o los hallazos de piezas de vasijas finas rotas en los pequeños montículos donde las rectas más largas de Nazca se cruzan (romper la cerámica era fina era el punto culminante de rituales nazca y wari) o de las coincidencias entre la orientación de líneas y geoglifos trapezoidales con zonas donde se encuentran fuentes de agua, un bien escaso en las zonas de Nazca y Palpa y que sin duda era parte esencial de sus preocupaciones y por tanto de su forma de ver el mundo. 


Una vista parcial de los Geoglifos de Palpa, mucho más complejos que los encontrados en Chincha, pero que no están claramente vinculados como aquellos a estructuras arquitectónicas (Google maps) 

La investigación sobre las líneas de Chincha puede leerse en este enlace.

En la misma han participado arqueólogos peruanos y norteamericanos (Charles Stanish, Henry Tantaleán, Benjamin T. Nigra y Laura Griffin) tanto de la Universidad de California y del Instituto Francés de Estudios Andinos


Pablo Chacón B. 
antiguoperu.com

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