El felino de Huaca Partida

Los arqueólogos Koichiro Shibata y Delicia Regalado, durante las excavaciones realizadas en Huaca Partida en 200


Hubo una época (entre los años 1200 y 500 antes de Cristo) en que ocurrió algo, no sabemos bien qué, que provocó que empezaran a levantarse inmensos edificios decorados en el centro y en el norte del Perú. Los arqueólogos han demostrado que no eran palacios sino templos, preparados para recibir a grandes multitudes. Los muros de la mayoría de estos templos solían estar llenos de imágenes de seres sobrenaturales que eran mitad humanos mitad animales.


No sabemos si estos seres eran dioses, héroes mitológicos o alegorías (cuyos significados se han perdido para siempre). Pero es curioso que, a pesar de las grandes distancias que habían entre un templo y otro, la mayoría de los personajes monstruosos de las decoraciones, fuesen tan parecidos. Tenían grandes colmillos, garras, caras más pequeñas incrustadas en el cuerpo, cabellos en forma de serpiente, etcétera. Durante buena parte del siglo XX se creyó que estas semejanzas significaban que todos estos lugares formaron parte de un estado o imperio unificado (lo que antes se conocía como "Horizonte Chavín"). Pero las investigaciones de las últimas décadas sugieren otra cosa: Que muchos de estos templos eran, no solo independientes unos de otros, sino que probablemente "competían" entre sí (por prestigio) . A este período se le conoce como Formativo Medio. 

Los templos que en esta época alcanzaron más prestigio fueron los de la sierra norte, especialmente los de Chavín de Huántar y Kuntur Wasi. Pero los templos de la costa, aunque menos poderosos, tenían una ventaja "decorativa": Se ubicaban en regiones en donde no llovía por lo que sus sacerdotes podían darse el lujo de mandar decorar sus paredes con inmensas esculturas de barro (sin correr el riesgo de que el agua las destruya). Eso explica las enormes dimensiones de las esculturas de barro de Huaca de los Reyes, Moxeque o la de la imagen, en Huaca Partida, cerca de Chimbote. Aquí los arqueólogos desenterraron esta fantástica criatura cuya cabeza tiene metro y medio de alto y sobresale hasta 30 centímetros de la pared. 

La criatura descubierta. Nótese que lleva otras cabezas con colmillos adosadas al cuerpo y a la cabeza. Imagen: Shibata, 2017


 Los restos, mucho peor conservados, de un segundo felino de las mismas dimensiones y a la derecha del de las imágenes, sugieren que el friso originalmente debió representar una especie de "procesión" de felinos marchando en fila, unos detrás de otros, caminando todos sobre cuatro patas y mostrando una cola enroscada. 

Esquema general del felino principal de Huaca Partida, según Shibata, 2017.

Huaca Partida se encuentra en el Valle de Nepeña (Ancash). Los frisos fueron realizados entre los años 1100 y 800 antes de nuestra Era (durante la Fase Cerro Blanco) en una de las terrazas del templo escalonado. Posteriormente a esa fecha, todo el templo fue enterrado como parte de una remodelación. Esa segunda ocupación duró hasta el año 450 antes de nuestra era, aproximadamente. Fue justamente el entierro intencional del primer templo lo que permitió que los frisos se conservaran.



Un texto de Pablo Ignacio Chacón
www.antiguoperu.com

Comentarios

Lo más leído

Por qué el Perú se llama Perú

Exposición de instrumentos musicales precolombinos

Mujeres Poderosas en el Antiguo Perú

Pariti: La isla del tesoro

Los felinos de Llamellín

El último político prehispánico de Lima

Los 8 representantes del Antiguo Perú en la lista del Patrimonio Mundial

Desentierran grandes estructuras en la capital de los wari

El retorno de los mantos de Gotemburgo

El regreso de la Estela de Raimondi