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Mostrando entradas de abril, 2014

Ultimos hallazgos en Pachacamac

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Una misión arqueológica belga, que está trabajando en las ruinas de Pachacámac , al sur de Lima, ha dejado al descubierto una estructura especialmente interesante. Desde 1938 -a raíz de las excavaciones de Julio C. Tello en el Templo Pintado- no se habían encontrado pinturas murales en el complejo arqueológico. La estructura, si bien muy maltratada por los terremotos, presenta restos de pinturas de intensos colores con algunos símbolos religiosos bien conocidos por los arqueólogos. Vano de acceso. Presenta el motivo de la ola escalonada, muy frecuente en el arte religioso de la costa central y norte peruana en tiempos prehispánicos. Algunos estudiosos consideran que se trata de una representación de la unión entre la tierra el mar y por lo tanto un símbolo del agua. Ha sido vista en el arte de los moche, lambayeque, chimú, lima, chancay, paracas y nazca Foto: Ministerio de Cultura .

Un felino de madera

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Durante el período transicional (la época que va desde la captura del Inca Atahualpa por los españoles, en 1532, hasta la caída de la resistencia inca de Vilcabamba en 1572), la población andina continuó realizando sus ceremonias tradicionales introduciendo algunos cambios en el estilo de sus piezas rituales. Los vasos de madera incas (keros), por ejemplo, usados para rituales donde se realizaba e l consumo de chicha, dejaron de lado su típica decoración geométrica y empezaron a utilizar representaciones más realistas y menos simbólicas, aunque manteniendo sus temas, técnicas y estilo. Ello ocurrió posiblemente para contrarrestar el fuerte aluvión de imágenes cristianas que los sacerdotes españoles trajeron a los Andes. Estos últimos artistas incas hicieron un énfasis especial en plasmar imágenes relacionadas con los Andes Amazónicos. Es posible que ello se deba a que fue en esa región (concretamente en la boscosa Vilcabamba, al noreste del Cusco) donde se refugió la realeza inca t

Las estatuas decapitadas de Moxeque

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La Expedición Arqueológica de 1937, dirigida por Julio César Tello, llegó al Valle de Casma, en Ancash para estudiar varios grupos de ruinas antiguas   que no habían sido estudiadas y que estaban en peligro por la expansión agrícola en el Valle. Ahí, en medio de los campos de cultivo, encontró lo que a primera vista era un gran montículo de piedras y barro que los agricultores querían eliminar para ganar nuevas tierras para sembrar. Tello y su equipo sabían que el montículo escondía algo excepcional y decidieron excavar en él. Lo que encontraron fue una pirámide escalonada de más de 3500 años de antiguedad. Alrededor de uno de sus escalones, embutidas en nichos de piedra, aparecieron inmensas estatuas de personajes de barro cuyas cabezas, si alguna vez las tuvieron, habían sido destruidas en un tiempo remotísimo.  Tello con una de las estatuas de Moxeke. Se trata del torso de un personaje con túnica y sobre ella cuatro serpientes, El arqueólogo creyó que este lugar estaba rela

El solitario monstruo de Canuja

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Vista general de la roca y detalle del ¨rostro¨ Monolito del Toro. Tigre de piedra. Monstruo de Canuja... Esos son algunos de los muchos nombres con los que los nativos del río Tambo conocen a una gran roca que se encuentra en una remota y pequeña colina en la selva central del Perú (quebrada de Canuja, ribera izquierda del río Tambo, Provincia de Satipo, Junín, cerca del límite con la región Ucayali). 

El Tesoro de las Tejedoras de Huarmey

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Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos años en los Andes Centrales  Está cambiando la percepción que se tenía sobre el Estado Wari, que dominó el Perú hace 1300 años una de las piezas más interesantes halladas en el Mausoleo. El mango de esta cuchara de madera es una especie de felino volador, con brazos y piernas humanas. Los diseños sobre las alas recuerdan al arte tiahuanaco. Esta cuchara, como muchas otras (de madera, metal y hueso) que se exhiben en la muestra, no habría sido usada para comer con ella sino para medir pigmentos para textiles, a juzgar por los restos químicos que contenía. Foto Proyecto PIACH Los viajeros lo llamaron el ¨Castillo de Huarmey¨ por sus altos muros derruidos y porque les recordaba vagamente a sus ¨similares¨ europeos. Erigido sobre una gran roca en el Cerro Campana, junto al pueblo de Huarmey (en la costa de la Región Ancash) parecía haber sido construido para la defensa militar en los lejanos tiempos precol