La corona del chimocápac sale de gira



Un impresionante grupo de piezas de arte del Antiguo Perú, procedente de la colección del Museo Larco de Lima, se está exhibiendo por todo lo alto en Barcelona. Si bien la exposición, denominada "Arte Mochica del Antiguo Perú: Oro, mito y rituales" tiene a la cultura moche como principal protagonista, se está mostrando también obras de otros períodos y culturas de los Andes Precolombinos. Aquí sólo queremos mostrar tres de las piezas que alguna vez ciñieron las cabezas de personajes muy importantes. 

Es importante advertir que no se conoce el contexto arqueológico original de la mayoría de estas piezas porque fueron originalmente excavadas de forma clandestina entre fines del siglo XIX y principios del XX y estuvieron en manos de distintos coleccionistas. Posteriormente fueron progresivamente adquiridas por Rafael Larco Hoyle quien las usó de base para sus pioneros estudios arqueológicos y para fundar a partir de ellas el Museo Larco en 1926. 



La corona del Chimocápac 


Imagen : Caixa Forum Barcelona. Las piezas pertenencen a la colección del Museo Larco de Lima


Estos ornamentos, elaborados con una aleación de oro, cobre y plata, fueron encontrados en una tumba en Chan Chan, la capital del Estado Chimú cerca de la actual ciudad de Trujillo, por excavadores clandestinos en una fecha que no se ha podido determinar. Al menos eso es lo que le dijeron a Larco cuando adquirió el conjunto a principios del siglo XX. Aparentemente es el único conjunto de ornamentos completo que se conoce que podría haber pertenecido a un Chimo Capac, que es como los incas llamaban a los reyes chimú.

Como se sabe los chimú (originalmente una tribu descendiente de los antiguos moche) unificaron todos los valles de la costa norte y norcentral entre los años 1100 y 1470. Construyeron un estado militarista que desarrolló las más grandes obras de irrigación que conoció la América Precolombina (al punto que la mayoría de sus canales se utilizan hasta el día de hoy para regar los valles del norte). Los excedentes de sus riquezas se invirtieron en sustentar a una clase de artesanos expertos en elaborar artículos de lujo para su dignatarios. El prestigio de estos orfebres era tan grande que atrajeron la atención de una tribu de exitosos guerreros de la sierra que, a mediados del siglo XV, estaba conquistando a diferentes culturas del centro del Perú. Eran los incas quienes, luego de conquistar Huamachuco en la sierra de La Libertad, emprendieron la guerra contra el último de los chimocápac. Éste se llamaba Minchancamán, y ofreció una fiera resistencia a los invasores cusqueños. Finalmente fue derrotado alrededor del año 1470. 

Chan Chan, repleta de las tumbas de los reyes antiguos, se convirtió entonces en una ciudad fantasma. Los incas se llevaron, en calidad de mita, a todos los artesanos metalúrgicos chimúes al Cusco para que deslumbraran con su arte a la élite del último imperio andino. Algunas crónicas consideran que muchas de las joyas chimú fueron fundidas en el Cusco para ser reelaboradas al gusto inca. Pero la historia está llena de ironías... Cuando los conquistadores españoles llegaron al Perú sólo 60 años después, casi todas las piezas de oro que habían reelaborado los chimú para los incas, fueron nuevamente fundidas, pero ya no para hacer joyas sino lingotes que alimentarían las fortunas del nuevo imperio europeo.

Sobre el destino de Minchancamán hay versiones contradictorias. Algunas crónicas dicen que murió en la batalla y otras que fue llevado a Cusco como prisionero, donde se le permitió vivir con cierto decoro hasta su muerte. Lo que sí se sabe es que, a diferencia de sus ilustres ancestros, no tuvo la oportunidad de construir para él un templo funerario. Y es que lo que comunmente (y erradamente) se llaman "ciudadelas" en Chan Chan son, en realidad, tumbas gigantescas. En el centro de cada una de estas nueve "ciudadelas" se encuentra el sitio donde se inhumaban los restos del antiguo rey y su corte. Eran enterrados con todos sus bienes y tesoros.

Como puede suponerse entonces la mayor parte del oro chimú sobreviviente quedó oculto bajo los muros de barro de Chan Chan. Pero durante cinco siglos la antigua capital del último estado costeño peruano fue una y otra vez asolada por los saqueadores de tumbas. Cuando las ruinas empezaron a ser protegidas a mediados del siglo XX no quedaba casi nada de ellas.

Vista de la tumba de un monarca chimú en el interior del Complejo Tschudi, uno de los nueve monumentos funerarios de Chan Chan, cerca de Trujillo. Imagen tomada del blog viajeroincidental.blogspot.com 
Todo eso hace que estas joyas tengan un valor excepcional. Los pendientes y el pectoral y las cuatro "plumas" que sobresalen de la corona exhiben un diseño repetido de un personaje con tocado en forma de media luna (probablemente de plumas reales, como era común entre los chimú) que sostiene dos cabezas decapitadas.


Vista cercana de las hombreras. Foto: Museo Larco

Detalle del personaje que aparece repetido en el pectoral y las hombreras, llevando en cada mano una cabeza cortada. Foto: Museo Larco


Collar de esferas huecas de oro. Foto: Museo Larco.


Otras coronas de la exposición




Muchos siglos antes de de que se fabricara la corona chimú, los orfebres moche elaboraron este adorno. Usaron la misma aleación de oro, plata y cobre, lo que es una prueba más de la continuidad cultural entre los moche y los chimú. Se colocó sobre la frente de algún personaje a la hora de ser enterrado en alguna tumba de ubicación desconocida (presumiblemente en la región Lambayeque). La escena, bastante compleja, puede que esté incompleta (nótese los pares de agujeros que hay sobre y bajo el rostro principal, en los que con toda seguridad iba engarzado algún otro componente) pero aún así es impactante. Dos extraños animales (con dientes afilados, orejas, cola enroscada y púas sobre el lomo) flanquean a un personaje cuyo rostro ocupa todo su torso, debajo de un tocado en forma de media luna típico de los dignatarios moche de la región de Lambayeque. 


La misma pieza mostrada con una nariguera y orejeras sobre un maniquí. Imagen tomada de un video de Caixa Barcelona. 

Hay otra pieza en esta exposición que a primera vista no parece una "corona". Es una placa de oro (en este caso, a diferencia de las piezas anteriores, sí es oro puro) martillada que alguna vez estuvo enrollada formando un cilindro. La pieza aparentemente procede de excavaciones clandestinas realizadas en los alrededores de los templos de Chavín de Huántar (Ancash) donde fue enterrada entre los años 900 a 400 antes de Cristo. Es lamentable que no se conozcan los detalles del sitio de donde fue extraida pues no se ha encontrado en excavaciones formales ninguna tumba con piezas tan ricas en la zona de Chavín. 



La escena muestra a un personaje central, con todas las características del arte cupisnique y chavín: ojos excéntricos, colmillos, serpientes brotando de su cabello y de su cinturón, manos y pies y con garras. Lo flanquean dos personajes similares vistos de perfil. Todos sostienen báculos. Tiene 44 cm de largo y 18 de alto.




Lado izquierdo de la pieza.

Lado central de la pieza

Lado derecho de la pieza

Mapa referencial de las piezas comentadas (antiguoperu.com)

Más información


  • La exposición va del 6 de marzo al 7 de junio en el local de Caixa Forum Barcelona. Aquí puede verse un bonito video con varias de las piezas en exhibición: Clic aquí
  • Luego las piezas estarán de vuelta en la exhibición permanente del Museo Larco de Lima. Más informacion aquí


Un artículo de Pablo Ignacio Chacón
preparado para Antiguoperu.com
Reservados todos los derechos, 2015

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