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Cuando Kuélap volvió a la historia

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Esta es la historia de un juez que salió de casa muy temprano para hacer una diligencia de varios días en las boscosas y nubladas montañas al sur de Chachapoyas. A pie y a lomo de mula, desafiando terrenos anegados y cuestas resbalosas, nuestro personaje, Juan Crisóstomo Nieto , alcanzó el lugar en el que debía realizar su trabajo: un paraje accidentado que se disputaban dos propietarios de terrenos. Parte de sus pesquisas lo obligaban a interrogar a los campesinos acerca de la historia del lugar. Ellos le dijeron que en la cumbre del Cerro Barreta (la más alta de la zona), sobre un afloramiento de roca, había un pueblo antiguo del que, según las viejas creencias, era mejor alejarse.    Escéptico pero curioso, Nieto quiso averiguar de qué se trataba. Subió. En la cima del monte, se topó con una pared de piedra de casi 20 metros de alto, oculta por la vegetación. Comprobó que tenía varias puertas y que, adentro, en lo alto, habían muchas casas derruidas.     Kuélap, v...

Un pájaro de cuatro patas... que canta

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  Lo que hace a este pieza tan especial no es que represente a un ave de cuatro patas (!) ni que tenga, en cada una de ellas, siete dedos. Sino el hecho de que, aunque parezca una vasija cualquiera o una jarra sea en realidad un instrumento musical.   (Museo Larco / Lima)   Las llamadas "vasijas silbadoras" fueron comunes en varias culturas del norte de Sudamérica. Es posible que las más antiguas hayan surgido en torno al primer milenio antes de nuestra era en el sur de Ecuador (Cultura Chorrera) pero su uso se expandió rápidamente por el norte del Perú y el centro de Colombia. La pieza de la imagen es de la Cultura Virú, que prosperó en el estrecho valle del mismo nombre (en el Departamento de La Libertad) entre los años 200 a.C y 600 d.C., coexistiendo con la cultura Moche, en una relación que aún no está, para los arqueólogos, del todo clara.   Pero, sean de donde sean, casi todas las botellas silbadoras, incluida esta, funcionaban con el mismo sistema. Poseen...

Los contorsionistas cupisnique

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Un hombre con los pies en la cabeza. Parece una metáfora de estos días (el mundo patas arriba). Pero no: es una vasija modelada hace casi 3 mil años por una influyente —aunque aún misteriosa— cultura del norte peruano. Y es una pieza que genera muchas preguntas... El peinado del personaje, los tatuajes que ostenta (de los que hablaremos después) y el asa estribo angulosa y en forma de trapecio, nos revelan su filiación: Es una pieza de la cultura Cupisnique, que se desarrolló entre los años 1500 y 200 antes de nuestra era. Aunque su centro estuvo en la costa norte del Perú (y Huaca de los Reyes, en el valle de Moche, podría haber sido su sede política) su huella se percibe, fuerte, en sitios tan distintos como Kuntur Wasi en Cajamarca (por la metalurgia y los tallados de piedra), Chavín de Huántar en Ancash (del que Cupisnique parece haber sido un precursor) e incluso Paracas en la costa sur central (por las características cupisnique encontradas en los tejidos de Karwa y en la ...

La profunda huella andina sobre Lima

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El anciano ya había oído todo lo que se contaba sobre los barbudos. ¿Cómo podría no estar enterado si dos años antes habían matado al mismísimo Atahualpa? ¿Cómo no saber que, gracias a ese atrevimiento, varias naciones andinas, hartas del dominio cusqueño, habían ido a ofrecerle su alianza a los extranjeros? El anciano también sabía que, junto con esos nuevos aliados —los huancas, los chachapoyas, los cañaris y los huaylas— los barbudos marcharon sobre la capital del imperio, conquistándola y coronando a un nuevo Inca (un tal Manco) que prometía serles fiel. Y entendía que, si esos extranjeros ahora andaban por la costa, era porque querían encontrar un sitio para establecerse de manera definitiva. Pero, aunque podemos suponer todo esto, no tenemos manera de enterarnos de los dilemas íntimos de Taulichusco, el anciano. Quizá pensó algo como "si eligen este valle, los ychsmas de Maranga o de Armatambo los recibirán con los brazos abiertos?". Los ychsma eran el pueblo que, desd...

El gato escondido y el lagarto cortado

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Sobre la curiosa relación entre unos geoglifos milenarios, una carretera del siglo XX y un mirador del siglo XXI. La recién descubierta figura del Gato, sobre el cerro mirador (Foto: Ministerio de Cultura). Durante la década de 1930, un grupo de ingenieros comisionados por el gobierno peruano tuvo que escoger la mejor ruta para construir el tramo de la carretera Panamericana que une, hasta hoy, las ciudades de Palpa y Nazca , en la costa sur del Perú. La vía debía ascender desde el valle de Ingenio hasta una meseta desértica, casi completamente plana, conocida como Pampa de San José o de Jumana y seguir, en línea recta, por más de 20 kilómetros al lado de los cerros. Lo que no sabían esos ingenieros es que, muchos siglos antes de que delinearan la ruta, sus remotos antepasados habían marcado la pampa con otro tipo de trazados.   Solo desde 1939, cuando la carretera ya estaba lista, se empezó a oír acerca de esos dibujos gigantes. Precisamente ese año, Toribio Mejía Xespe , en un...

Las cuatro manos de Kotosh

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  El sitio era acogedor, la gente de los alrededores, amable; no hacía mucho frío y el río Higueras (al pie de las excavación) tenía agua transparente. Seiichi Izumi pensaba que, en esas circunstancias, el rígido horario de trabajo que había ordenado para el grupo de arqueólogos que dirigía, se cumpliría sin inconvenientes. Le interesaba mucho que su equipo sea productivo. Solo iban a estar dos meses en el Perú y quería usar ese tiempo para hacer una cronología completa de los Andes Centrales en un sitio que nunca había sido excavado sistemáticamente (aunque Tello había hecho prospecciones ahí) en el viejo montículo de Kotosh . Pero ya desde el segundo día Izumi entiende que su misión enfrenta dos enemigos invencibles : El primero, el fuerte viento del este. Izumi incluso le pone un nombre: "El servicio regular" porque es extraordinariamente puntual: Todos los días arrancaba a medio día en oleadas sucesivas, derribando los trípodes, descomponiendo los montones de tierra exc...

Las doradas narigueras de los Andes

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Siempre me intrigaron los adornos nasales de las sepulturas de los Señores de Sipán (unos gobernantes moche, cuyas tumbas fueron descubiertas en el norte del Perú entre 1987 y 1991). Pues bien, algunas de esas narigueras eran tan grandes que me parecía increíble que alguien pudiera usarlas sin que se le desgarre la nariz . Luego aprendí que no necesariamente todo lo que se colocaba en una tumba tenía una función "práctica" en el Antiguo Perú.  Imbuidos de creencias que los investigadores todavia no alcanzan a comprender del todo, nuestros antepasados colocaban, junto a sus muertos, todo tipo de objetos. No solo las cosas que podían servirles en su otra vida (ropa y comida, y hasta mascotas) o que estaban destinadas a mantener en su sitio las partes del cadáver (como soportes metálicos para que no se les abra la quijada o sogas para amarrar los cuerpos), sino también muchos otros objetos que tenían un alto valor simbólico y que, desde el punto de vista actual, no siem...

Las misteriosas cajas de piedra del Titicaca

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Hace 500 años, una caja de piedra fue sumergida en un arrecife del Lago Titicaca. Una llamita hecha de concha y una lámina de oro estaban guardadas dentro de la caja. ¿Quién hizo estas cosas y por qué las dejaron en el agua? La caja, su tapa y su contenido. La escala está en centímetros. Foto: Teddy Seguin / Universidad Libre de Bruselas. La imagen fue tomada de la edición de agosto de 2020 de la revista Antiquity.   El lago de los rituales El Lago Titicaca, en el centro de la Meseta del Collao, entre Perú y Bolivia, fue de gran importancia económica para las antiguas culturas andinas. Su efecto termoregulador permite que, en sus orillas, se sienta un poco menos el duro frío de las altiplanicies. Al amparo de sus orillas y de los muchos ríos que desembocan en el Lago, surgieron una serie de culturas ganaderas y agrícolas. Pero el lago también era huaca, un espacio sagrado. Quizá fue la evidente influencia del agua sobre el clima lo que le dio un carácter protagonista en las cre...

La cerámica erótica mochica

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Cuado Rafael Larco Hoyle inició sus estudios de la antigua cerámica moche (en la década de 1940), se topó con muchas vasijas de explícita temática sexual. Otros coleccionistas de la época las llamaban "huacos pornográficos", con algo de gracia y de desdén. Larco no las desdeñaba. Como ocurría con otras tantas muestras de la alfarería del antiguo norte peruano, estaban hábilmente modeladas, llenas de atención en los detalles y cuidadosamente pulidas y pintadas. Luego de analizar todas las que pudo, hizo números y comparaciones y concluyó que la inmensa mayoría de prácticas sexuales representadas en esas piezas no tenía fines reproductivos. Es decir, lo que predominaba eran formas de intercambio sexual como penetraciones no vaginales, felaciones, personajes que se autoestimulan o que exhiben ostentosamente sus genitales. Las imágenes de cópulas eran, a su entender, una minoría. Se preguntó por qué. Luego de analizar una pieza que mostraba a una mujer en el proceso de a...

Novedades sobre el ídolo de Pachacamac

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Recientes estudios han arrojado información sorprendente sobre la pieza de madera más famosa del Antiguo Perú. Los sacerdotes hablaron alto y claro: Pachacamac no permitiría que un extranjero ingrese en su recinto sagrado. Al español no le asustó la advertencia. El dios que temía estaba de su parte. Impaciente, se abrió paso con ayuda de su espada y penetró en la pequeña habitación, en lo más alto del templo. ¿Qué esperaba encontrar? Un tesoro a la altura de una divinidad. Pero, una vez dentro, todo fue decepción. Según relataría en su informe, se trataba de un recinto pequeño, sucio y oscuro. Olía mal. Al centro, clavado en el suelo, había un poste de madera . Pero al acercar su antorcha, no percibió en sus tallas nada parecido al fulgor del oro. Furioso, Hernando Pizarro tomó el ídolo con las manos y lo arrojó fuera, recriminando a los ministros del santuario por venerar una cosa tan ordinaria. Estos, horrorizados, condenaron el sacrilegio. Quizá pensaron que el dios...

La caída del Inca

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Ocurrió hace exactamente 487 años. Aunque algo polémicos, tenemos los testimonios de seis testigos presenciales de los hechos. Otras ocho personas escribieron sobre los mismos acontecimientos luego de entrevistar a quienes participaron en ellos. Pero, a pesar de tal cantidad de informaciones (casi todas hispánicas), aún hay aspectos contradictorios, oscuros y desconocidos de lo que ocurrió esa tarde en Cajamarca. En algunos testimonios se nota la exageración de la propaganda. En otros, la omisión inexplicable de detalles que podrían resultar esclarecedores. Los historiadores llevan casi cinco siglos discutiendo cómo pudo pasar lo que pasó. Pero también hay varios consensos: Una pintura de Juan Lepiani, de 1927 que intenta reflejar el acontecimiento. Ahí hay algunos errores, como las construcciones de fondo (impropias de los incas) y la presencia simultánea del cura y los atacantes; pero el cuadro acierta en la actitud seria de Atahualpa (que todas las crónicas d...

Cabezas en el mar

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El frío mar peruano no fue solo inagotable fuente de alimento para nuestros ancestros sino, también, el escenario preferido de sus mitos y leyendas. Del mar salieron -decían- los guerreros fundadores de los reinos norteños de los lambayeque y los chimú. Antes, los mochica dibujaron sobre sus vasijas todo tipo de seres marinos que peleaban entre sí, portando las armas de los hombres. Y por la misma época, en la costa sur, los alfareros Nazca modelaron y pintaron, en sus vasijas multicolores, increíbles criaturas con cuerpo de pez que tenían atributos humanos.   Es el caso de esta vasija. Representa a un personaje al que se le suele llamar "orca mítica" o "ballena asesina" (pues la notoria ausencia de branquias en el animal y la siempre evidente nariz, lo distancian de los peces) aunque no tenemos manera de comprobar exactamente en qué especie estaba inspirada, por la extraña ubicación de sus aletas puntiagudas y porque, claro, las ballenas de ver...

Recuerdos de una chullpa

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Entre 1920 y 1950 un fotógrafo puneño se dedicó a retratar la vida cotidiana de todas las clases sociales de la sierra sur del Perú. Su talento lo convertiría, a la larga, en el más importante fotógrafo peruano del siglo XX. Pero sus intereses incluían también el mundo misterioso de sus ancestros. Y es por eso que a este artista, llamado Martín Chambi, le gustaba organizar frecuentes excursiones a sitios arqueológicos de las regiones de Cusco y Puno. Aunque varias de esas rui nas ya se han perdido para siempre, podemos todavía contemplarlas gracias al arte y precisión de las fotos de Chambi.

El felino de Huaca Partida

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Entre los años 1200 y 500 antes de Cristo) se levantaron inmensos edificios decorados en el centro y en el norte del Perú. Los arqueólogos han demostrado que no eran palacios (pues no hay huellas de actividades domésticas dentro) sino edificios públicos, preparados para recibir a grandes multitudes y en donde quizá se desarrollaban actividades políticas y rituales. Huaca Partida es uno de los templos más pequeños de este tipo. Pero también, uno de los más impresionantes.     Los arqueólogos Koichiro Shibata y Delicia Regalado, durante las excavaciones realizadas en Huaca Partida en 2013 Sus decorados son semejantes, en estilo, al de todos los templos de su tiempo. Muestran criaturas que tienen algo de humano y algo de bestia. Abunda la garra curvada, el colmillo prominente, la nariz ancha y toda clase de apéndices que hacen que el espectador piense aves, en serpientes, en felinos. Es evidente que, por su formato, se hicieron para impresionar.  Aunque hay mucha...

Cabello de serpientes

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Hace casi 3000 años, esta piedra estuvo colocada sobre el muro de uno de los santuarios más remotos y famosos del Antiguo Perú. Muestra a una criatura extraordinaria: De su cabeza emergen varias serpientes que se trenzan mutuamente como si fueran cabellos. Eso ha hecho que algunos la conozcan, coloquialmente, como la "medusa" Chavín. Aunque desde luego no tiene ninguna relación con las medusas griegas...