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La profunda huella andina sobre Lima

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El anciano ya había oído todo sobre los extranjeros. ¿Cómo podría no saberlo si dos años antes habían matado a Atahualpa? ¿Cómo podría no haber oído que, gracias a ese atrevimiento, habían recibido el apoyo entusiasta de varias naciones andinas que estaba hartos del dominio cusqueño? Sabía también que, junto con esos nuevos aliados —los huancas, los chachapoyas, los cañaris— habían marchado sobre la capital del imperio, tomándola y coronando a un nuevo Inca que prometía hacerles favores. Y sabía que, si ahora andaban por la costa, era porque querían encontrar un buen sitio para establecerse de manera definitiva. Pero, aunque podemos suponer todo esto, no tenemos manera de enterarnos de los dilemas íntimos de Taulichusco, el anciano. Permítanme especular. Debió pensar algo como esto: "Si eligen este valle, ¿cómo podría oponerme? ¿acaso los ychsmas de Maranga o de Armatambo no recibirían a los extranjeros y a sus aliados con los brazos abiertos?". Los ychsma. Eran el pueblo qu

De astrólogos incas y años nuevos

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Se llamaba Juan Yunpa . Se dedicaba a mirar el cielo, a contar los días y  fijar los lugares en los que la luna y el sol aparecían y se ocultaban tras los cerros. Había nacido en Lucanas (Ayacucho) y tenía el don de saber cuál era el mejor tiempo para sembrar, para trasquilar alpacas o capturar vicuñas y para cosechar. Y hasta sabía en qué momentos era prudente dejar de comer determinados alimentos para que no causaran enfermedades. Perteneció a la generación que vio hundirse al imperio inca y emerger un nuevo orden. Uno empeñado en sustituir a los dioses y en borrar oficios como el suyo. Acceso al ushnu de Huánuco Pampa, cuyos muros están perfectamente alineados con la salida del sol durante los equinoccios. Foto: Agencia Andina.   Su historia nos la cuenta Felipe Guamán Poma, allá por el año 1600. Juan Yunpa fue incluso retratado por este autor, que lo dibuja encorvado, con el rostro arrugado y con bastón. El cronista le atribuye, sin duda exagerando, 150 años . Igual, Yunpa andaba

El gato escondido y el lagarto cortado

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Sobre la curiosa relación entre unos geoglifos milenarios, una carretera del siglo XX y un mirador del siglo XXI. La recién descubierta figura del Gato, sobre el cerro mirador (Foto: Ministerio de Cultura). Durante la década de 1930, un grupo de ingenieros comisionados por el gobierno peruano tuvo que escoger la mejor ruta para construir el tramo de la carretera Panamericana que une, hasta hoy, las ciudades de Palpa y Nazca , en la costa sur del Perú. La vía debía ascender desde el valle de Ingenio hasta una meseta desértica, casi completamente plana, conocida como Pampa de San José o de Jumana y seguir, en línea recta, por más de 20 kilómetros al lado de los cerros. Lo que no sabían esos ingenieros es que, muchos siglos antes de que delinearan la ruta, sus remotos antepasados habían marcado la pampa con otro tipo de trazados.   Solo desde 1939, cuando la carretera ya estaba lista, se empezó a oír acerca de esos dibujos gigantes. Precisamente ese año, Toribio Mejía Xespe , en una co

Las cuatro manos de Kotosh

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  El sitio era acogedor, la gente de los alrededores, amable; no hacía mucho frío y el río Higueras (al pie de las excavación) tenía agua transparente. Seiichi Izumi pensaba que, en esas circunstancias, el rígido horario de trabajo que había ordenado para el grupo de arqueólogos que dirigía, se cumpliría sin inconvenientes. Le interesaba mucho que su equipo sea productivo. Solo iban a estar dos meses en el Perú y quería usar ese tiempo para hacer una cronología completa de los Andes Centrales en un sitio que nunca había sido excavado sistemáticamente (aunque Tello había hecho prospecciones ahí) en el viejo montículo de Kotosh . Pero ya desde el segundo día Izumi entiende que su misión enfrenta dos enemigos invencibles : El primero, el fuerte viento del este. Izumi incluso le pone un nombre: "El servicio regular" porque es extraordinariamente puntual: Todos los días arrancaba a medio día en oleadas sucesivas, derribando los trípodes, descomponiendo los montones de tierra exc

Las doradas narigueras de los Andes

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Siempre me intrigaron los adornos nasales que fueron hallados en las sepulturas de los Señores de Sipán (unos gobernantes moche, cuyas tumbas fueron descubiertas en el norte del Perú entre 1987 y 1991). Pues bien, algunas de esas narigueras eran tan grandes que me parecía increíble que alguien pudiera usarlas sin se le desgarre la nariz . Claro que luego aprendí que no necesariamente todo lo que se colocaba en una tumba tenía una función "práctica" en el Antiguo Perú.  Imbuidos de creencias que los investigadores todavia no alcanzan a comprender del todo, nuestros antepasados colocaban, junto a sus muertos, todo tipo de objetos. No solo las cosas que podían servirles en su "otra vida" (como ropa y comida, y hasta sus mascotas) o que estaban destinadas a mantener en su sitio las partes del cadáver (como soportes metálicos para que no se les abra la quijada o sogas para amarrar los cuerpos) sino, también, muchos otros objetos que tenían un alto valor simbóli

Las misteriosas cajas de piedra del Titicaca

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Hace 500 años, una caja de piedra fue sumergida en un arrecife del Lago Titicaca. Una llamita hecha de concha y una lámina de oro estaban guardadas dentro de la caja. ¿Quién hizo estas cosas y por qué las dejaron en el agua? La caja, su tapa y su contenido. La escala está en centímetros. Foto: Teddy Seguin / Universidad Libre de Bruselas. La imagen fue tomada de la edición de agosto de 2020 de la revista Antiquity.   El lago de los rituales El Lago Titicaca, en el centro de la Meseta del Collao, entre Perú y Bolivia, fue de gran importancia económica para las antiguas culturas andinas. Su efecto termoregulador permite que, en sus orillas, se sienta un poco menos el duro frío de las altiplanicies. Al amparo de sus orillas y de los muchos ríos que desembocan en el Lago, surgieron una serie de culturas ganaderas y agrícolas. Pero el lago también era huaca, un espacio sagrado. Quizá fue la evidente influencia del agua sobre el clima lo que le dio un carácter protagonista en las creenci

La cerámica erótica mochica

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Cuado Rafael Larco Hoyle inició sus estudios de la antigua cerámica moche (en la década de 1940), se fue topando con muchas vasijas de temática sexual que eran sorprendentemente explícitas. Otros coleccionistas de la época las llamaban "huacos pornográficos", con un poco de gracia y otro de desdén. Pero Larco supo desde el primer momento que eran obras de arte. Como otras piezas mochica, estaban hábilmente modeladas, llenas de atención en los detalles y cuidadosamente pulidas y pintadas. Luego de analizar todas las que pudo, hizo números y comparaciones y concluyó que la inmensa mayoría de prácticas sexuales representadas en esas piezas no tenía fines reproductivos. Es decir, lo que predominaba era formas de intercambio sexual como penetraciones anales, sexo oral y masturbación, siendo extrañamente escasas las imágenes de cópula vaginal. Se preguntó por qué. Encontró una posible explicación en una pieza famosa, que mostraba a una mujer que amamantaba a un niño en pl

Cuando Kuélap volvió a la historia

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Si hoy conocemos este lugar es gracias a un lío de terrenos. Al juez Juan Crisóstomo Nieto, de la entonces pequeña ciudad de Chachapoyas, le pidieron resolver un pleito entre propietarios de tierras de cultivo. Mientras examinaba la remota zona en litigio, los lugareños le contaron que allá arriba, en lo alto de uno de esos cerros llenos de árboles inmensos, se ocultaba un pueblo de piedra. Curioso, Nieto fue a investigar. No sabemos cómo terminó la controversia de límites, pero sí que, cuando regresó a su ciudad, le contó a todo el mundo que había encontrado una muralla monstruosa, larguísima, increíble, en medio de la nada. Escribió también un informe alertando a las autoridades de su importancia. Menciona algunas momias intactas que encontró (y saqueó, algo que no estaba mal visto en esos tiempos). En este texto hay un dato que explica por qué algunas construcciones antiguas de la sierra peruana lograban conservarse: Los lugareños no querían acercarse por temor a las maldi

Novedades sobre el ídolo de Pachacamac

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Recientes estudios han arrojado información sorprendente sobre la pieza de madera más famosa del Antiguo Perú. Los sacerdotes hablaron alto y claro: Pachacamac no permitiría que un extranjero ingrese en su recinto sagrado. Al español no le asustó la advertencia. El dios que temía estaba de su parte. Impaciente, se abrió paso con ayuda de su espada y penetró en la pequeña habitación, en lo más alto del templo. ¿Qué esperaba encontrar? Un tesoro a la altura de una divinidad. Pero, una vez dentro, todo fue decepción. Según relataría en su informe, se trataba de un recinto pequeño, sucio y oscuro. Olía mal. Al centro, clavado en el suelo, había un poste de madera . Pero al acercar su antorcha, no percibió en sus tallas nada parecido al fulgor del oro. Furioso, Hernando Pizarro tomó el ídolo con las manos y lo arrojó fuera, recriminando a los ministros del santuario por venerar una cosa tan ordinaria. Estos, horrorizados, condenaron el sacrilegio. Quizá pensaron que el dios

La caída del Inca

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Ocurrió hace exactamente 487 años. Aunque algo polémicos, tenemos los testimonios de seis testigos presenciales de los hechos. Otras ocho personas escribieron sobre los mismos acontecimientos luego de entrevistar a quienes participaron en ellos. Pero, a pesar de tal cantidad de informaciones (casi todas hispánicas), aún hay aspectos contradictorios, oscuros y desconocidos de lo que ocurrió esa tarde en Cajamarca. En algunos testimonios se nota la exageración de la propaganda. En otros, la omisión inexplicable de detalles que podrían resultar esclarecedores. Los historiadores llevan casi cinco siglos discutiendo cómo pudo pasar lo que pasó. Pero también hay varios consensos: Una pintura de Juan Lepiani, de 1927 que intenta reflejar el acontecimiento. Ahí hay algunos errores, como las construcciones de fondo (impropias de los incas) y la presencia simultánea del cura y los atacantes; pero el cuadro acierta en la actitud seria de Atahualpa (que todas las crónicas d