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El último político prehispánico de Lima

enero 18, 2017
Hace exactamente 482 años, el Curaca Taulichusco participó, como un invitado secundario, de la ceremonia de fundación española de Lima. Al hacerlo estaba siendo despojado de su pequeño palacio (donde hoy está Palacio de Gobierno), de su mando sobre la población de Límac o Rímac (origen del nombre de nuestra capital) y de la esencia de su poder, que era controlar las bocatomas de agua de las que salían los canales de riego que hasta hoy cubren la capital peruana.
Pero Taulichusco también era un "extranjero". Era un funcionario de otro "gobierno invasor": El estado inca del Cusco, que sólo 60 años antes había sometido al Estado Ychma de Pachacamac (que a su vez controlaba los señoríos de Maranga y Sulco, entre otros).
Fue precisamente por eso que los ychma de Lima recibieron amistosamente a los españoles, ofreciéndoles su apoyo contra los incas y tomándolos como "libertadores", sin sospechar todavía que estaban simplemente cambiando de amo.

Taulichusco era inca y no ychma (como han demostrado los historiadores Maria Rostworowski y Waldemar Espinoza) aceptó a los nuevos amos, así como el bautismo y el nombre de Gonzalo par mantener algunos privilegios para su familia en los primeros años de la conquista... ¡Cosas de la política!
En la imagen un monumento moderno erigido en honor del último funcionario inca de la ciudad de Lima, junto a la plaza principal de la capital peruana que hoy está de aniversario. 

Por qué el Perú se llama Perú

octubre 20, 2016
El Perú tiene una historia milenaria. Pero su nombre no. No sabemos cómo llamaban a sus tierras los habitantes de Caral, los moche, los nazca o los wari. Sólo sabemos que los incas, herederos de todos ellos, se vanagloriaban de gobernar sobre "las cuatro partes del mundo" (Tahuantinsuyo). Los arqueólogos y los historiadores no se hacen problemas con eso y prefieren decir "Antiguo Perú" o hablar de la región cultural de los "Andes Centrales" para referirse a nuestro territorio antes de la conquista europea. Pero todos esos son nombres nuevos para llamar a algo que es muy antiguo.

Entonces ¿de dónde sale el nombre Perú? Su historia, que vamos a tratar de resumir aquí, tiene que ver, primero que nada, con un rumor, luego con un líder guerrero caído en desgracia y finalmente con un conquistador que arañó la gloria pero al que la fortuna no le sonrió. 


Los antiguos peruanos y ecuatorianos navegaban en balsas con velas a lo largo del litoral del Pacífico para intercambiar productos con otras regiones, desde Chile hasta el norte de Colombia. Fue gracias a lo que esos comerciantes traficaban que los conquistadores españoles supieron de la existencia del Imperio Inca. En la imagen, una balsa de Guayaquil tal como lo vieron los viajeros españoles Ulloa y Juan en el siglo XVIII. Aunque había pasado ya dos siglos desde la conquista, la apariencia de estos navíos era la misma que describieron los conquistadores. Sólo la bandera parece ser un elemento "moderno".  (Imagen: Wikimedia Commons)


Los felinos de Llamellín

octubre 19, 2016
Hemos cambiado nuestro logotipo anterior por uno nuevo, basado en un relieve tallado en una piedra cuadrada que fue encontrada en el distrito de Llamellín (Provincia de Antonio Raimondi, Ancash). Esta es la única fotografía que hemos encontrado de la pieza original y fue tomada por Daniel Thompson en la década de 1960.





Los ojos concéntricos, las mandíbulas trapezoidales y las garras curvas hacia adelante son típicas del arte Recuay, un estilo que se difundió por los profundos valles ancashinos entre los años 100 y 700 de nuestra era. El animal que aparece doblemente representado es conocido por los arqueólogos como "felino serpiente" o "felino rampante" y aparece con frecuencia pintado en la cerámica recuay (a veces como elemento principal y a veces como una gran insignia en el pecho de otros personajes). Pero la disposición de dos "felinos serpientes" de manera circular, como aparece aquí, es muy inusual.

Una mortaja wari en Ancón

septiembre 28, 2016
En la imagen se puede apreciar una parte de un gran uncu o poncho de algodón que sirvió de mortaja a un individuo enterrado entre los años 600 y 1000 en las arenas de Ancón, al norte de Lima. El estilo es inconfundiblemente wari pero de inspiración tiahuanaco.


Separados por bandas rojas, varios pares de personajes se dan la espalda mutuamente. Todos están de lado y muestran en sus ojos una división blanco/negro clásica en el arte wari, que algunos estudiosos identifican con las fases de la luna. Los personajes son de dos tipos. El primer tipo tiene la nariz triangular, lleva arco y flecha en una mano y, en la otra, un bastón que termina en una cabeza cortada. A sus pies sobresale la cabeza de un ave. Tiene dos compañeros: Un animal cuadrúpedo (¿perro? ¿zorro? ¿felino?) y un ave.

La tumba doble de Pacopampa

septiembre 14, 2015
Hace 3200 años, durante el período Formativo, en lo que hoy es Cajamarca, existían muchas comunidades de agricultores (que sembraban principalmente frijoles) que, al mismo tiempo, se dedicaban a la caza del venado. Levantaron varias construcciones en la cima de los cerros, que transformaron mediante terrazas hasta darles el aspecto de pirámides truncas. La amplitud de sus espacios evidencia que ahí se realizaban ceremonias para grandes multitudes. Diferentes evidencias arqueológicas sugieren que en estos centros ceremoniales, al principio se reunían sociedades que no tenían mayores diferencias sociales. Eso sí, cada uno de estos templos era independiente del otro.

Los más conocidos son Huaca Loma (posiblemente el centro ceremonial más antiguo de Cajamarca), Kuntur Wasi (del que ya hablamos en otro artículo, aquí) y Pacopampa, en donde hace unos días se han registrado los importantes descubrimientos arqueológicos que motivan este artículo y que dan información valiosa sobre cómo evolucionó esta sociedad.

El cerro de Pacopampa, en la provincia de Chota, Cajamarca, que fue tranformado en una especie de pirámide de tres terrazas. Foto: Agencia Andina.

Pariti: La isla del tesoro

agosto 06, 2015
En el lado boliviano del Lago Titicaca (en el sector sur conocido como Lago Menor), muy cerca de la frontera con el Perú, existe una pequeña isla (de sólo 4 km2) llamada Pariti, habitada por una comunidad campesina aymara. Cada pocos años, sus habitantes encontraban pedazos de piezas de cerámica muy fina en sus campos de cultivo. Interesados por resolver el misterioso origen de esos objetos una misión arqueológica excavó ahí entre el 2004 y el 2006. Después de un par de temporadas de trabajo decepcionantes dieron por fin con dos pozos circulares que estaban repletos de cerámica rota y huesos de llamas.

Uno de los dos vasos retratos que representan mujeres. Lleva un gran tocado sobre la cabeza. Imagen tomada de "Investigaciones arqueológicas en Pariti" de Jédu Sagárnaga

Los 8 representantes del Antiguo Perú en la lista del Patrimonio Mundial

julio 27, 2015
Las fiestas patrias siempre son una buena excusa para recordar los grandes logros de los hombres y mujeres que vivieron en el territorio de lo que hoy es el Perú. Hay excepcionales muestras de ingeniería y de arte entre las aldeas, ciudades y templos construidos por los antiguos peruanos antes de la conquista europea. Hasta el momento ocho de estos lugares han sido reconocidos por la UNESCO como parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad. Estos son:


1) La primera ciudad

Hace 5000 años, en una zona seca de un estrecho valle al norte de Lima, se empezaron a reunir diferentes grupos humanos para construir pirámides escalonadas de piedra, plazas circulares rodeadas de gruesos muros y altares en los que se encendían hogueras para celebrar ceremonias cuyos detalles nunca conoceremos. Lo que sí sabemos es que los primeros habitantes de este lugar, llamado hoy Caral, hacían música con flautas de hueso de aves, tejían su ropa con el algodón que sembraban en los valles de Supe y Fortaleza y comían abundantes peces y mariscos de las playas del norte chico peruano. Aunque aún no se había inventado la cerámica, los caralinos ya mostraba muchos de los rasgos típicos que sus descendientes -los chavín, los moche, los wari o los incas-  usarían durante los siguientes tres mil años: Por ejemplo ya hacían esculturas en miniatura de personas para enterrarlas como ofrendas (en barro crudo), usaban quipus para llevar su contabilidad (el que se ha encontrado en Caral es el más antiguo del Perú), hacían dibujos enormes en los cerros (como el geoglifo de Chupacigarro), y, cuando consideraban que sus edificios habían cumplido su ciclo, los enterraban completamente, como si se tratara de difuntos gigantescos. Eso fue, precisamente, lo que contribuyó a conservar sus construcciones tan bien.

La pirámide mayor de Caral en una toma aérea que permite distinguir, al fondo, el valle de Supe. Imagen: Ministerio de Cultura del Perú.

El regreso de la Estela de Raimondi

julio 19, 2015
Esta escultura de granito de dos metros de altura fue alguna vez un objeto sagrado. Tras siglos de olvido fue usada como un vulgar batán de cocina. Un viajero famoso la vio y le impresionó tanto que convenció a un presidente de rescatarla. Un esforzado sargento la llevó a Lima abriendo caminos en las montañas a golpe de dinamita. Estuvo tirada en un parque, fue escondida durante una guerra y dañada por un terremoto. Por fin descansó varias décadas en el museo de Pueblo Libre. Y ahora, 170 años después de su descubrimiento, una de las piedras más famosas del Perú será restaurada para muy probablemente regresar a la región en donde fue esculpida hace ya 25 siglos. Esta es la increíble historia de la Estela de Raimondi.


La sección central de la pieza, que muestra el rostro cuadrado de un curioso personaje del que sobresalen varias serpientes y que sostiene entre sus garras dos báculos. 


Plata inca en la tierra de los chachapoyas

junio 30, 2015



Los chachapoyas fueron una de las últimas culturas andinas independientes. Construyeron sus famosas ciudades de piedra (Kuélap, Pajatén, Vilaya y muchas otras) en las laderas montañosas del nororiente peruano, un ambiente extremadamente húmedo y rodeado de tupideos bosques en donde se desarrollaron como sociedad desde el año 900 hasta la llegada de los incas alrededor del 1500.  Las crónicas describen innumerables enfrentamientos entre los chachapoyas y los cusqueños. Por eso no resulta sorprendente que en 1532, luego de que Pizarro y sus hombres capturaran al Sapa Inca Atahualpa, los líderes chachapoyas fueran a Cajamarca para felicitar al capitán español, ofreciéndole su alianza para luchar juntos contra "su enemigo común". Está probado que junto con las tropas españolas que marcharon hacia el Cusco en 1534 había un importante contingente de guerreros chachapoyas (y de otros pueblos andinos, como los huancas y los cañar que también se oponían al dominio inca). 


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